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Intersubjetividad en las prácticas proyectuales. Extensión, interdisciplina y territorio.

1. Introducción

En el presente trabajo analizaremos una serie de acciones surgidas de un proyecto de extensión universitaria interdisciplinario para la transformación del hábitat popular desarrollado por estudiantes y docentes de las carreras de diseño industrial y arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La descripción de dichas acciones se convierte en insumo para el análisis de las prácticas proyectuales en relación a los procesos intersubjetivos surgidos en el hacer.

En orden de generar una lectura que permita comprender los diferentes aspectos de la acción en sí, comenzaremos enunciando brevemente el marco conceptual que sustentó al proyecto de extensión universitario como tal. Allí se recuperarán algunas ideas acerca de la reurbanización del hábitat popular y la urbanización entendida como proceso productivo, entrelazándolas con algunos conceptos propios del campo proyectual. El siguiente paso será la descripción de las distintas etapas de la acción, para luego intentar darles sentido desde los aportes de la teoría. Finalmente, se expondrán una serie de reflexiones a modo de conclusión.

El proyecto -de extensión universitaria (1) que da marco a la experiencia tuvo por objeto el diseño y producción participativa de insumos que generasen mejoras para los espacios comunes en un barrio popular de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, poniendo especial atención en el desarrollo y construcción de las herramientas con las cuales dichos insumos habrían de ser fabricados. Estas experiencias de construcción conjunta de significado, además, son entendidas aquí como potencial dinamizador del campo de las disciplinas proyectuales -en este caso la arquitectura y el diseño industrial (2) ya  que proponen una práctica desde la universidad pública divergente al modelo tradicional de las profesiones liberales por medio de posicionar a la co-construcción tecnológica –de productos, procesos y organización- como estrategia de interacción con los sectores populares en el acompañamiento de sus acciones de resistencia socioterritorial (Senar, 2011), y entre las distintas áreas de proyecto hacia el interior de la propia universidad.

Este trabajo, como la investigación y acciones que lo sustentan, forma parte de la tesis (3) de Maestría en Investigación en Ciencias Sociales “Redes y estrategias proyectuales para el desarrollo productivo y puesta en valor del espacio público en Villas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Reurbanización del Hábitat Popular”  dirigida por Pedro Senar y codirigida por Javier Fernández Castro. Dicha investigación se encuentra radicada en el Centro Hábitat Inclusivo, Instituto de la Espacialidad Humana (FADU UBA).

2. Reurbanización del Hábitat Popular

Si bien es un debate que aún continúa, la problematización en torno al hábitat popular se encuentra en un proceso de acuerdos básicos. Ya no son apoyados abiertamente los “proyectos de urbanización” (4) basados en la erradicación. Este tipo de prácticas plantea soluciones orientadas a resolver algunas variables respecto a la habitabilidad –mediante la construcción de un nuevo hábitat- sin integrar las preexistencias sociales ni materiales, las redes ni los vínculos generados a lo largo de un proceso tanto interno como en articulación con el resto de la ciudad. La erradicación anula este tejido heterogéneo construido a lo largo del tiempo al imponer una nueva disposición socio espacial, en una nueva localización generalmente determinada por la disponibilidad de los terrenos. El concepto de reurbanización se utiliza para distinguir/definir a aquellas acciones orientadas a la transformación del hábitat basado en capitalizar preexistencias –materiales y simbólicas- en procesos que complementan y entrelazan los aportes de los distintos actores internos y externos de forma participativa (Fernández Castro, 2010; Cravino, 2012; Fernández Wagner, 2012).

Como antecedente de prácticas proyectuales orientadas al concepto de reurbanización, encontramos aquellas que formaron parte de la corriente originada por el programa Favela-Bairro impulsada por Luiz Paulo Conde desde la prefectura de Rio de Janeiro en el año 1993. Esta corriente supone posicionarse y adoptar una nueva perspectiva acerca de la espacialidad de la pobreza mediante el reconocimiento del hábitat preexistente como resultado de una inversión popular a capitalizar (Abramo, 2003; Andreatta, 2005; Jáuregui, 2009). En nuestro país se han desarrollado acciones que pretenden reflexionar acerca de las particularidades del quehacer proyectual en condiciones de reurbanización. Diversidad de prácticas y proyectos desarrollados -y en desarrollo- han surgido posteriormente al tan emblemático anteproyecto de reurbanización de las Villas 31 y 31bis desarrollado por universitarios y vecinos del barrio, que incluso trasciende el acompañamiento proyectual al sustentar la posterior ley de urbanización. (5)

2.1 Urbanización, transformación del hábitat, ¿proceso productivo?

La urbanización, entendida en términos de proceso productivo (Harvey, 2013; Topalov, 1979; Marx, 1867) supone el desarrollo de tecnologías –productos, procesos y organización- que lejos de ser universales o neutrales, traen aparejado un posicionamiento –no siempre explícito- respecto a la exclusión/inclusión de los sujetos (Thomas, 2012; Dagnino, 2009; Bijker, 2005; Callon, 1992; Winner, 1983; Herrera, 1973) y sus “formas de hacer” en la construcción del espacio urbano. Las relaciones socio-espaciales son centrales en la configuración del espacio urbano que a su vez afecta de manera directa a las formas de producción  de una sociedad (Rodríguez, 2009).

Esta forma de entender la urbanización como proceso productivo nos permite revisar y enriquecer las prácticas en torno a proyectos de intervención de la universidad pública en el hábitat popular, -en especial aquellos donde se intenta co-construir con los habitantes- ya que el espacio urbano además de ser un espacio geográficamente determinado “expresa unas relaciones de producción, una forma de aplicar la tecnología a la naturaleza, una tradición cultural, una red de relaciones de poder, una historia y una práctica cotidiana” (Castells, 1981: 298). Por lo tanto, ha de ser abordado en su complejidad, entendiendo que la práctica proyectual disciplinar emerge como lógica anticipatoria en los procesos de formación del hábitat, mediadora ente la demanda social y la obra construida, pero particularmente funcional al sistema socioeconómico (Sarquis, 2000; Ledesma, 2016; Doberti, 2008).

La institución definitiva del los diseños y la práctica proyectual como actividad singular surge en la modernidad europea con la inminente división social del trabajo, el aumento de la producción industrial seriada en detrimento de la producción artesanal, la irrupción de las vanguardias, entre otros factores. La revolución industrial dio origen a una nueva forma de entender el acto productor donde lo artesanal incorpora velozmente conocimientos científicos para alcanzar los niveles de eficiencia productiva demandados por las altas acumulaciones de capital. En este momento se dividen el trabajo artesanal de las cuestiones tecnológicas entendidas como conocimiento racional orientado a la eficiencia. (Sarquis, 2000; Dussel, 1984)

David Harvey sostiene que los procesos de urbanización son la “producción continua de un bien común urbano (o su nombre de espacios y bienes públicos) y sus perpetua apropiación y destrucción por intereses privados” (2013: 125). Este tipo de visiones abre el juego a la problematización acerca de las tecnologías instituidas y comprender que las potencialidades de otras formas de producción muchas veces quedan condicionadas a la marginalidad por cuestiones sistémicas ajenas a sus capacidades específicas (Harvey, 2010).

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