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Intersubjetividad en las prácticas proyectuales. Extensión, interdisciplina y territorio.

3.3. Las jornadas de trabajo conjunto

En el encuentro se pusieron en común las propuestas de posibles productos para generar mejoras materiales en la construcción del barrio -tanto verbalmente como con los soportes gráficos elaborados- de los extensionistas; quienes además relevaron algunas condiciones físicas del contexto, hicieron preguntas acerca de cuestiones puntuales referidas a sus proyectos, entre otras actividades en torno al ajuste técnico. Los vecinos hicieron observaciones que sirvieron para mejorar los artefactos y, con toda la información y experiencia adquirida ese día, el equipo de FADU se dispuso a continuar el desarrollo y a preparar el material para las jornadas a realizarse a futuro donde se haría extensiva la convocatoria a cualquier vecino que quisiera participar. Las observaciones de los referentes barriales generalmente se vincularon con la factibilidad productiva de las piezas y al grado de relevancia en el barrio de las problemáticas a resolver planteadas por extensionistas.

En la instancia preparatoria de las jornadas de trabajo fueron necesarias algunas reuniones de grupos más pequeños en pos de definir el programa de necesidades en torno a los productos y procesos teniendo en cuenta la materialidad y tecnología a utilizar -hormigón-,el uso -espacios públicos- y las posibilidades de desarrollo en el marco del proyecto aprobado por la universidad. Así mismo, algunos de los extensionistas y docentes participaron en asambleas de la mesa por la urbanización para acercarse a la problemática general y así poder actuar desde un conocimiento más profundo acerca de los sujetos y las dificultades que padecen en sus vidas cotidianas en relación a la falta de servicios y espacios públicos.  De todos modos, no era posible generar una agenda de trabajo común que permitiera reuniones de trabajo específicas, al margen de las jornadas puntuales a las que el desarrollo se acercaba al barrio semielaborado o elaborado por los estudiantes.

El seguimiento del trabajo proyectual se llevó a cabo en reuniones quincenales con la coordinación de docentes en FADU, donde además se fueron preparando materiales para las jornadas, tanto para el desarrollo de actividades como instrumentos para recolectar nueva información que sirviera a fines de mejorar los proyectos y sus características. Los insumos/productos/herramientas definidos posteriormente para ser materializados fueron tres: una baldosa con drenaje de fácil limpieza que permita intervenir los pasillos inundables y generar caminos secos, contemple la posibilidad de colocar los desagües de las viviendas y a futuro contener otras redes; por otro lado, una luminaria para espacios públicos que sostiene y reorganiza -en parte- el cableado existente y futuro; y una herramienta para la reproducción in situ de juegos bidimensionales para niños a modo de sello que se pudiera utilizar en cualquier pasillo o superficie de hormigón durante el fraguado. En todos los casos se tuvo en cuenta diferentes técnicas de moldeo que permitiera la reproducción de piezas en escala media o alta.

Después de varias reuniones y tareas administrativas preliminares llevadas a cabo por el equipo de coordinadores y extensionistas, se realizó la primera jornada de trabajo en el barrio. Pensada como parte de una primera etapa introductoria que permitiera ir escalonando el desarrollo de las experimentaciones hasta culminar con la producción de insumos y su instalación; la jornada inicial tenía el objetivo de transmitir conocimientos tecnológicos generales y producir testeos materiales para comprender las posibilidades y las potencialidades de las diferentes materias primas y tecnologías a utilizar en los proyectos. A su vez, detectar potenciales colaboradores que mostraran interés o conocimientos específicos requeridos en territorio.

La convocatoria era abierta a los vecinos y estaba a cargo de los sujetos con los cuales se realizaron las reuniones preliminares, participantes activos de la mesa por la urbanización que representaban a distintos espacios de los que eran parte: el bachillerato popular, el instituto de relaciones ecuménicas, la junta vecinal, entre otros. Concurrieron todos los extensionistas y la coordinación, los referentes barriales con los cuales se tuvo contacto desde el inicio de la vinculación y dos vecinos que respondieron a la convocatoria. Esta baja participación de los vecinos fue comprendida como parte del proceso de vinculación y generación de confianza; se esperaba que los resultados tangibles del trabajo en desarrollo fuera promoviendo la participación, en un momento donde la mesa por la urbanización se encontraba funcionando con inconvenientes y en plena merma de participación de organizaciones. Además, la locación propuesta por los participantes de la mesa por la urbanización había sido en el predio liberado del camino de sirga, lindero a la vivienda de uno de los participantes, a orillas del riachuelo; siendo un espacio público pero al que se accedía desde su vivienda individual.

Se realizó un día sábado desde media mañana hasta aproximadamente las cinco de la tarde. Se llevó a cabo una exposición informal –con proyección de imágenes y videos de referentes vinculados a la materialidad y funciones posibles para este proyecto-, incluyendo la participación de un diseñador industrial especialista en en diseño y desarrollo de piezas premoldeadas en hormigón (6),quien contó sus trayectos y finalmente se realizaron experiencias de materialización de pequeñas piezas y distintas modalidades de producción. Esta actividad permitió el intercambio espontáneo entre los participantes de diversa trayectoria; la información que circulaba fue capitalizada para el desarrollo tecnológico de los proyectos que se encontraban en plena definición acerca del aspecto productivo. Los proyectistas del área de diseño industrial, al poseer experiencia en relación a la experimentación directa con materiales productivos, fueron los participantes que se mostraban proactivos.

Posteriormente se llevó a cabo la prefiguración de alternativas para cada uno de los artefactos escogidos, demandando intensa actividad de producción de parte del equipo de docentes y extensionistas que comenzaron a reunirse con mayor frecuencia, incluso aumentando el número de reuniones internas en cada grupo según el artefacto que estuviesen desarrollando. Se trabajó tanto a nivel bidimensional -planos y dibujos- como con maquetas de estudio tridimensionales -analógicas y digitales- para facilitar la visualización de las distintas características a definir en los productos, permitiendo nuevas correcciones y ajustes que oportunamente fueron debatidos con los referentes barriales. Para tal fin, se llevó a cabo una segunda jornada -esta vez en la FADU- donde se presentaron los distintos proyectos; los vecinos que participaron aportaron su conocimiento práctico y experiencias propias como potenciales usuarios. Tuvo lugar un día de semana por la tarde, extendiéndose hasta aproximadamente las nueve de la noche. El intercambio -mediado por las producciones materiales tangibles- producido entre los vecinos, docentes y extensionistas permitió un claro avance en el desarrollo de los productos; se comenzaban a definir detalles constructivos, características cuantificables, etc.

Esta jornada, si bien en un principio había sido planificada con contenidos generales referidos al desarrollo de prototipos industriales y las tecnologías que permiten verificaciones previas a la producción, fue reorientada al desarrollo particular de los proyectos que efectivamente se encontraban en etapa de prototipado y verificación. Esta medida emerge de la necesidad de utilizar gran parte del tiempo en la definición de los proyectos en curso por la escasez de momentos en los que todos los participantes coincidían en tiempo y espacio.

3.4. Desarrollo y materialización

Una vez que las piezas diseñadas llegaron a tener cierto grado de definición, entrando ya en la tercer y última etapa, se realizó una jornada intensiva -en la misma locación barrial descrita anteriormente- donde pudieron ensayarse moldes y prototipos con alto grado de aproximación a las piezas definitivas. Al igual que la primer jornada, tuvo lugar un día sábado por la mañana extendiéndose hasta media tarde. En este caso, las piezas fueron realizadas con moldes de materiales que no podrían reutilizarse para producción seriada -telgopor, cartón, fibrofácil- pero que simplificaron la construcción del prototipo al mismo tiempo que permitieron revisar las morfologías y materialidades en función de los futuros moldes y modalidades de producción posibles. En esta instancia del proyecto fueron definidas la materialidad de las herramientas a construir y las tecnologías necesarias; y surgieron los primeros contactos con posibles proveedores que          pudieran ofrecer la estructura para que vecinos y pasantes realicen tareas en pos de construir los moldes y matrices necesarios para el desarrollo de una pequeña producción de piezas a ser instalada en el barrio.

La concurrencia de vecinos en este caso fue mayor; contando con la participación de una serie de organizaciones que hasta el momento no se habían involucrado en el proyecto. Los referentes que oficiaban de vínculo entre el equipo de proyectistas y la mesa por la urbanización pertenecen a organizaciones e instituciones que intentan “no involucrarse” con partidos políticos de forma directa, en ese sentido, la participación de organizaciones vinculadas con aquellos era fuertemente desalentada. Esta condición supuso -en esta y otras ocasiones- un impedimento para llegar a grupos de amplia convocatoria y que, además, se encuentran desarrollando proyectos autogestivos vinculados con la producción y/o construcción. La jornada fue llevada a cabo en los primeros días del mes de diciembre y si bien la motivación ante la experiencia productiva fue notoria entre los participantes, el receso de verano trajo consigo la interrupción momentánea del proceso en desarrollo y con ello algunos cambios en la planificación.

Se tenía previsto -y dialogado entre los distintos grupos- avanzar durante el mes de febrero con el desarrollo final de las piezas y la vinculación con proveedores de moldería para -hacia fines de marzo- tener en marcha la producción de los moldes, de abril a junio realizar la producción de piezas premoldeadas y finalmente a mediados del año tener la posibilidad de realizar la cuarta y última jornada de instalación de los artefactos en el barrio. Durante dicho verano comenzó un proceso de desintegración gradual de la mesa por la urbanización y una acelerada retirada de las organizaciones que participaban activamente del espacio de debate. Gran parte de los referentes barriales con los que se había realizado la primera parte del proyecto estaban abocados a otras actividades o bien habían cambiado sus prioridades personales en relación a la participación política en el barrio y en actividades relacionadas con la urbanización. Al mismo tiempo, los extensionistas se disgregaron y para fines de febrero se registraba una baja casi total de los sujetos provenientes de la carrera de arquitectura –por falta de disponibilidad- y una desaceleración radical del avance de los proyectos en manos de los estudiantes de la carrera de diseño industrial. El contacto con los posibles proveedores se realiza con dificultades por parte de los extensionistas ya que no consiguen dar con talleres -en especial metalúrgicos y de producción de matricería en PRFV (7)– que cuenten con el conocimiento técnico como para realizar el trabajo y la predisposición para realizar matricería para un producto no convencional en relación a  sus producciones cotidianas. La falta de experiencia de los extensionistas en la práctica profesional, y sobre todo en el desarrollo de productos hizo aún más compleja la posibilidad de avance; es por eso que el equipo coordinador, ante la necesidad de cumplir con los plazos pautados para la rendición de cuentas con la universidad, decide llevar a cabo esta instancia del proyecto.

Todas las actividades tendientes a desarrollar los productos para hacer factible su producción seriada fueron realizadas por los coordinadores con la colaboración acotada de algunos extensionistas y casi nula participación de los referentes barriales que se encontraban abocados a resolver el destino de la organización y de su institucionalidad en crisis. La disolución de la mesa por la urbanización trajo consigo aparejada la falta de una agenda participativa y representativa constituida entre los referentes barriales en torno a temas vinculados con la urbanización del barrio que excediera al proyecto productivo al cual hacemos aquí referencia y que permitiera una vinculación fluida con la universidad. Durante el mes de mayo se llevó a cabo la rendición económica ante la secretaría de extensión -actividad que también recayó sobre la coordinación- con los presupuestos de producción de matrices aprobados y comprometidos los proveedores para su producción sumado a la compra de una serie de materiales para la primera producción de piezas a instalar. Durante el transcurso del primer cuatrimestre se terminó de adquirir y/o construir todo el herramental necesario para comenzar la producción. En los meses de julio y agosto se llevaron a cabo dos reuniones -entre la coordinación y tres referentes vecinales- para definir cómo continuar con el nuevo panorama de escasa participación y disolución de la mesa por la urbanización. Si bien la baja entre los extensionistas fue grande, las instancias de actividad proyectual más fuertes ya habían sido cubiertas en el proyecto y el mayor problema era la falta de contraparte en territorio para llevar a cabo la producción de las piezas utilizando el herramental construido y su posterior instalación.

En este momento comienza a aparecer en las conversaciones la necesidad de convocar a alguna organización que se encontrase ya trabajando en el barrio, con antecedentes en autogestión productiva y que pudiera interesarse en sumarse al proyecto en esta etapa. La negativa por parte de los referentes barriales con los que continuaban las reuniones a convocar a organizaciones partidarias -aun en momentos donde su propia convocatoria era casi nula- fue tan fuerte (8) que se decidió redefinir la producción planificada -doce luminarias, sesenta baldosas y treinta metros de rayuelas impresas- en función de lograr nuevos objetivos. Habiendo quedado el proyecto en manos de sólo tres referentes barriales -sin poder real de convocatoria- se comprometieron a realizar la producción de treinta baldosas para el mes de octubre donde se realizaría una primera instalación que sirviera de “vidriera” para motivar a los vecinos del pasillo (9) a intervenir a colaborar con la realización de la producción e instalación restante de forma autogestiva.

Si bien existió un tiempo considerable de “ajuste” de ciertas cuestiones técnicas -estandarización de las mezclas y cantidades por colada, tiempos de fraguado, mejoras en la matricería para el desmolde, etc.- los plazos, por motivos personales de cada uno de los participantes, no pudieron ser cubiertos; y tuvo que volver a planificarse los objetivos de producción e instalación, esta vez bajando el número a quince baldosas para ser instaladas en los primeros días de diciembre. La voluntad de los participantes excedía sus reales posibilidades de hacer efectiva la tarea, recién en el mes de febrero del año siguiente fue posible realizar la instalación de uno de los productos desarrollados. De este modo, sólo uno de los tres desarrollos pudo testearse de forma completa, los otros quedaron en instancia de preproducción. Si bien la moldería permitía una producción seriada, ésta no pudo llevarse a cabo. El equipo técnico abordó luego otros proyectos de extensión para los cuales este antecedente de coproducción tecnológica fue de especial interés.

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