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Planificación tecnocrática, proyecto urbano y el desafío de un nuevo paradigma

Introducción

El proyecto urbano, entendido como una alternativa de intervención en la ciudad en respuesta a la crisis de la planificación tecnocrática, se destaca por operar sobre recortes urbanos priorizando los aspectos físicos y formales, interviene y gestiona en la ciudad de carácter más operativo que normativo, resulta así, una modalidad de actuación crítica (entre otras) hacia la planificación tradicional. No obstante, éste ejercicio profesional no puede prescindir de una visión general de la estructura urbana preexistente y sus posibles escenarios de desarrollo, al tiempo que la planificación generalista no logra incidir en la transformación de la espacialidad sino mediante proyectos concretos y mensurables. Se presenta en la actualidad una falsa dicotomía: Planificación vs. Proyecto urbano. Ésta aparente polaridad se ha convertido en un obstáculo recíprocamente paralizante para la concreción de acciones positivas sobre el territorio.

Este trabajo recorre brevemente los paradigmas urbanos hegemónicos durante la segunda mitad del siglo XX luego de la caída del Estado de Bienestar, para arribar a un contexto actual y local que pretende superar ésta antinomia y repensar su complementariedad. El análisis de los paradigmas estará enfocado a su capacidad de incidir en la conformación de ciudades más inclusivas y justas.

El presente texto se estructura en tres partes:
1. Los cuestionamientos a la planificación tecnocrática
2. El proyecto urbano en contexto neoliberal
3. La construcción de un nuevo paradigma local

Los cuestionamientos a la planificación tecnocrática

El período de Posguerra (entre las décadas del ´50 al ´70) caracterizado por la urbanización, industrialización y modernización promovido a partir de un Estado de Bienestar con fuertes políticas públicas, un período de notable crecimiento basado en el pleno empleo y en el cual alcanza el mayor auge la Planificación tradicional (“más aún, la Planificación Urbana era uno de sus componentes esenciales”. Kullock, 2010) finaliza a partir de una combinación de múltiples factores.

Es al finalizar los años ´60, cuando las nuevas dinámicas económicas y sociales ponen interrogantes sobre los fundamentos de la planificación.

“El freno al crecimiento demográfico, las transformaciones productivas, los nuevos problemas en los centros urbanos, configuraron un panorama muy diferente al que planteaban las previsiones elaboradas al proyectar las tendencias de períodos anteriores” (Novik, Espacios y proyectos. Oposiciones, hegemonías e interrogantes en las Dimensiones del Espacio público. 2003)

Para describir el contexto de la época al momento de los cuestionamientos a la planificación “tecnocrática”, debemos considerar algunos factores, como ser la declaración de la inconvertibilidad del dólar en 1971 y las devaluaciones de esta moneda que entre 1971 y 1973 pusieron fin al sistema monetario de Bretton Woods1. La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar el precio del crudo en 1973 terminó con el petróleo barato que había facilitado el crecimiento de posguerra. Como consecuencia de estos cambios creció la inflación, se redujeron las tasas de crecimiento y aumentó el desempleo. Importantes industrias —incluso sectores industriales enteros— se vieron obligados a reconvertirse: debieron introducir innovaciones tecnológicas, ahorrar energía y reducir sus plantas de personal. Muchas de estas reconversiones contaron con el apoyo de los Estados nacionales, que tendieron a privilegiar la mejora de las estructuras productivas por sobre los gastos sociales. El panorama productivo se caracterizará por el aumento del desempleo, áreas productivas abandonadas y un capital en busca de nuevos lugares menos costosos.

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