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Los sistemas tecnológicos sociales como herramienta para orientar procesos inclusivos de innovación y desarrollo en América Latina

Pensando nuevas estrategias de intervención

Tal como señalo al comienzo de este trabajo, el protagonismo del Estado, fue y es irremplazable en la regulación y financiamiento para la construcción de viviendas de interés social. Junto a ello, la activación de nuevos planes Federales y los diferentes indicadores cuantitativos de nuevas unidades habitacionales señalan un incremento de los montos presupuestales orientados al área y marcan una tendencia hacia la resolución de la falta de vivienda en el mediano plazo. Sin embargo, este auspicioso proceso está marcado por la continuidad de programas caracterizados como intervenciones puntuales, masivas y con escasa participación de los beneficiarios.

El esfuerzo público, aún cuando es significativo, condiciona la implementación de nuevas  estrategias de menor escala y de alternativas socio-técnicas adecuadas al territorio. Este proceso general que el estado desconozca o desaproveche capacidades y tecnologías impulsadas por diversas instituciones de I+D que, valga la paradoja, también son públicas. De esta forma se profundizando la lógica de producción de conocimiento aplicable no aplicado que caracteriza a muchas instituciones de ciencia y tecnología en Argentina y América Latina (Kreimer y Thomas, 2004).
En la práctica, este escenario genera un dilema entre los límites de la política de gran escala del modelo de intervención implementado por el Estado (en general tercerizado a través de grandes empresas constructoras) y las experimentales soluciones democráticas y heterogéneas de los institutos de I+D a nivel nacional, en este caso la experiencia de hábitat de Villa Paranacito.

Por un lado, en la actualidad resulta impensable una solución cuantitativa para reducir el déficit habitacional por fuera de los programas estatales. Por otro lado, los proyectos alternativos tendientes a soluciones sistémicas generan intensos procesos de aprendizaje y dan cuenta de un conjunto de necesidades sociales no contempladas en los programas masivos, pero su alcance en la actualidad es limitado.

Sin embargo, esto no significa que este dilema actual necesariamente conduzca a un círculo vicioso en el futuro, que perpetúe el contraste entre ambos modelos de intervención ¿Es posible flexibilizar el modelo estatal? ¿Es posible re-aplicar la lógica de generación de alianzas socio-técnicas locales? Para responder estos interrogantes será fundamental comenzar a pensar que el desarrollo con inclusión, un proceso sólo incipiente en América Latina, debe abordarse desde una nueva perspectiva que entienda los problemas y las soluciones de manera sistémica y democrática.

Los Sistemas Tecnológicos Sociales promueven la utilización de los recursos de I+D disponibles en la región. Es necesario diseñar nuevas políticas públicas que incorporen en los programas de construcción masiva de viviendas, las tecnologías desarrolladas desde el sistema académico y los organismos no-gubernamentales. Experiencias como la analizada aquí confirman la existencia de intervenciones alternativas que pueden modificar los modelos de intervención, vinculando articuladamente los organismos ejecutivos del gobierno con el sistema universitario y la sociedad civil. La utilización de las capacidades ya disponibles en institutos públicos de I+D permitiría optimizar los recursos existentes y ofrecer.

Para alcanzar estas metas, sería preciso destinar fondos específicos (dentro de los sectoriales) que permitan crear y fortalecer nuevos “espacios experimentales” de construcción de hábitat popular. De manera coordinada, sería necesario también flexibilizar barreras normativas actuales como el CAT, que en la práctica discrimina negativamente todo diseño experimental en favor del modelo convencional de construcción masiva.

Otro aspecto importante que puede extraerse de la experiencia de Villa Paranacito es la necesidad de incorporar nuevos conocimientos tecnológicos en los procesos de desarrollo inclusivo. La articulación de los programas públicos con proyectos académicos permite generar estrategias más complejas que contemplan la diversidad social, cultural y ambiental en la construcción de hábitat. En ese sentido, tanto los institutos universitarios como las ONG´s llevan años abriendo las cajas negras de la tecnología a través de la construcción de prototipos e intervenciones a pequeña escala reflexión-acción permanente.

La diversidad de tecnologías para la inclusión social, que  abarcan desde el análisis de las políticas públicas a  procesos de diseño y construcción viviendas, pasando por nuevos materiales, representan un espacio de experimentación socio-técnico que permite poner a prueba nuevos mecanismos de intervención socio-técnicamente adecuados al territorio.

La creación de nuevos espacios experimentales como parte de la política pública permitiría consolidar y formalizar los aprendizajes realizados hasta el momento. Además, promovería que los diversos actores involucrados (municipios, cooperativas, centros de I+D, ciudadanos en genreal), construyan una estrategia de re-aplicación progresiva que transforme los experimentos de pequeña escala en soluciones de alcance medio.

Finalmente, la incorporación de los usuarios en los procesos de innovación y desarrollo es significativa en dos niveles: a- implican una mayor participación y el ejercicio de derechos y b- una mayor diversidad en la toma de decisiones permite generar estrategias no sólo más plurales, sino más complejas y socio-técnicamente adecuadas.

Dentro de la región existen iniciativas que ponen de manifiesto las ventajas de la participación de los usuarios en el diseño y construcción de viviendas populares. El análisis del caso de Villa Paranacito y otras experiencias similares, permite afirmar la importancia de innovaciones tecnológicas no-lineales, en las cuales el diseño es producto de un proceso de negociación de saberes y sentidos entre usuarios y técnicos, que permite acumular capacidades y conocimientos (9).

Este tema es quizá uno de los más problemáticos de las políticas de vivienda, porque es aquí donde se observan las asimetrías que produce la política masiva y cerrada, frente a otras formas de construcción disponibles en el mercado. Al contrario de las soluciones convencionales, se trata de generar innovación y desarrollo que no solo implique la inclusión a través del simple acceso, sino también el fortalecimiento de las capacidades de participación, evaluación y crítica de los usuarios.

En otras palabras, se trata de la construcción de un modelo más abierto que promueva la intervención, a partir de la valoración de los conocimientos tradicionales, de sujetos con capacidad para decidir democráticamente sobre temas que los implican como hábitat popular. En este sentido, la participación en diferentes etapas del diseño y construcción de las viviendas es un paso importante, pero insuficiente, si no es acompañado de un acompañado por un proceso que promueva mecanismos para fortalecer además la capacidad de negociación cognitiva de aquellos que no sólo poseen su fuerza laboral.

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