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Los sistemas tecnológicos sociales como herramienta para orientar procesos inclusivos de innovación y desarrollo en América Latina

Sistemas Tecnológico Sociales para orientar procesos inclusivos de innovación y desarrollo

La integración de un artefacto o sistema en un escenario socio-histórico determinado es el inicio de una serie de transformaciones en todos los elementos que entran en interacción, por lo tanto, en este nivel es necesario comenzar a pensar en términos sistémicos desterrando las concepciones ligadas a la provisión de soluciones puntuales. Si se trata además de promover procesos de inclusión, la noción de Sistemas Tecnológicos Sociales provee un marco adecuado para trabajar en las múltiples dimensiones implicadas.

La estrategia de intervención coordinada por el CEVE puede configurarse analíticamente como un sistema tecnológico social. La construcción del la alianza favoreció la viabilidad de un proceso de construcción del hábitat sustentable a partir de la integración de capacidades y materiales locales (7). Al final del proceso, todos los actores salieron fortalecidos puesto que lograron acumular un conjunto de aprendizajes a partir de la experiencia y la interacción, así como la generación específica y general de capacidades tecno-productivas (Lundvall, 1992).

El análisis socio-técnico de la experiencia Paranacito pone en evidencia un abordaje integral que busca negociar de manera horizontal las distintas fases de diseño e implementación de las tecnologías. Este enfoque tiene ventajas evidentes por sobre las soluciones puntuales: a) en lugar de construir soluciones para pobres busca generar circuitos productivos de desarrollo sustentable e inclusivo, b) permite fortalecer a los actores locales a la vez que se democratiza el diseño y el uso de las tecnologías y c) permite incorporar materiales y conocimientos locales contribuyendo a la sustentabilidad de las soluciones implementadas.

Al abordar las diferentes relaciones que se producen en el campo del hábitat sustentable desde el enfoque socio-técnico, en la práctica se configura una propuesta de análisis e intervención sistémica, donde difícilmente exista una solución puntual para un problema puntual. Por el contrario, esta perspectiva sistémica posibilita la aparición de una nueva forma de entender los problemas sociales, combinando, por ejemplo, la resolución del déficit habitacional con la gestación de un nuevo circuito productivo de explotación de la madera, vinculado a su vez a programas de investigación y capacitación forestal, I+D en control de plagas de madera, etc.

Los Sistemas Tecnológicos Sociales ponen en valor nuevas dinámicas relacionales entre diseñadores, implementadores y usuarios, así como entre diferentes instituciones públicas (Municipalidad y escuela técnica de Villa Paranacito, el CEVE y Secretaría de Ciencia y Tecnología); actores económicos locales (productores forestales, carpinterías, aserraderos, trabajadores) y artefactos (sistemas constructivos, viviendas).

Los aprendizajes de la experiencia Paranacito permiten considerar la importancia de comenzar a concebir nuevos estilos de intervención a partir del diseño de soluciones integrales, antes que como tecnologías para la inclusión social puntuales. Nuevas estrategias de desarrollo e implementación de sistemas socio-técnicos (de producto,  proceso y organización), focalizados en la generación de dinámicas de inclusión social, crecimiento económico, participación en la toma de decisiones y desarrollo sustentable (Picabea y otros, 2013)

Por supuesto, esta propuesta de acción no carece de inconvenientes. La experiencia del caso Paranacito permite visualizar al menos dos aspectos problemáticos comunes a muchas de las iniciativas de Sistemas Tecnológicos Sociales. Debido al aislamiento entre los nuevos modelos de intervención y la política pública, las alianzas socio-técnicas que se construyen, aún cuando son adecuadas y sustentables, son frágiles e inestables puesto que están ligadas más a las trayectorias entre pocos actores a instituciones. Este aspecto conduce en ocasiones a la discontinuidad o reversibilidad de las alianzas, que impide ampliar las experiencias y conduce a la pérdida de una valiosa acumulación de capacidades de intervención a partir de Tecnologías para la Inclusión Social (Fressoli, Dias y Thomas, 2012). La dificultad para sostener en tiempo y reaplicar las alianzas socio-técnicas no se halla en los intereses y prácticas de los actores (que bien diseñadas has mostrado resultados adecuados y sustentables), sino en otros elementos como el alcance y pertinencia del financiamiento, las dificultades para obtener reconocimiento y validación por parte de normativas locales y/o disciplinarias, como el caso del CAT (8).

Para promover el desarrollo con inclusión social es necesario reconsiderar la innovación en el territorio, diseñando intervenciones socio-técnicas flexibles, adecuadas a las estrategias y necesidades de los actores, así como a los recursos locales y los conocimiento existentes. Sin embargo, esta premisa que permitiría construir alianzas socio-técnicas adecuadas al territorio no siempre es compatible con la estandarización de artefactos, procesos y conocimientos tecnológicos dominante desde la perspectiva del mercado, dominado por un principio de escala y eficiencia.
De esta manera, aun aceptando los resultados de experiencias como la de Villa Paranacito, parece existir un trade-off entre la necesidad de flexibilizar los enfoques de intervención y la necesidad, consolidada por los enfoques deterministas lineales, de generar diseños o bien estandarizados (para el mercado), o bien puntuales (para pobres). Aún cuando los problemas sociales se presentan como estructurales por su carácter cuantitativo (como en el campo del hábitat en América Latina), el carácter situado de los mismos implica que su abordaje no debe realizarse sin establecer las necesidades y condiciones locales, que aportan las intervenciones mayor sustentabilidad.

Se presenta entonces un interrogante ¿Cómo abordar el problema general del desarrollo con inclusión sin generalizar las intervenciones? Como respuesta, el análisis de la experiencia Villa Paranacito pone de manifiesto la importancia de promover Sistemas Tecnológicos Sociales como herramientas para orientar procesos de innovación y desarrollo en América Latina.

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