Suscribir al newsletter:

Los sistemas tecnológicos sociales como herramienta para orientar procesos inclusivos de innovación y desarrollo en América Latina

Un proceso sistémico, inclusivo y sustentable

El análisis de la alianza del proceso de Villa Paranacito muestra, no sólo más complejidad a nivel socio-técnico que la del Programa Litoral (variedad de los elementos componentes que circulan), sino que expresa una participación significativa por parte de los usuarios. En un primer nivel, la nueva  alianza incluyó cinco actores con un fuerte componente institucional: 1) Municipalidad de Villa Paranacito: interesada en la propuesta especialmente por sus características sistémicas; 2) Instituto de Vivienda Provincial: responsable de parte del financiamiento; 3) Secretaría de Ciencia y Tecnología (6): responsable de la alineación y coordinación interinstitucional a nivel tecno-productivo; 4) escuela técnica local: responsable de proveer, a través de sus alumnos de fuerza laboral calificada para el diseño y la producción de algunos componentes de las unidades habitacionales; 5) CEVE: principal impulsor del proyecto y actor central de la red en la alineación y coordinación general de todos los grupos sociales involucrados, la articulación de saberes académicos y locales, la capacitación de la fuerza laboral en diferentes niveles, la investigación socio-técnica sobre las materias primas y la asesoría técnica a la municipalidad.

Gráfico 2: Alianza socio-técnica para la producción de hábitat sustentable en Villa Paranacito. Fuente: elaboración propia.

En un segundo nivel, la alianza presentó un conjunto de actores sociales no institucionalizados 1) usuarios: receptores de las unidades habitacionales, incorporados en la toma de decisiones a través de un sistema de diseño participativo coordinado por el CEVE; 2) productores forestales locales: responsables de la producción de la materia prima principal para la construcción de las viviendas, movilizados positivamente a partir de la posibilidad de ampliar su actividad que implicaba el proyecto; 3) PyME locales: aserraderos, carpinterías privadas, herrerías, especialmente implicados frente a la posibilidad de diversificar su actividad a la producción de viviendas; 4) trabajadores independientes locales: interesados a partir de la posibilidad de desarrollar una nueva actividad productiva en un escenario baja ocupación local.

Finalmente, en un tercer nivel, la alianza estaba integrada por elementos no-humanos entre los que se destacaban, 1) madera de álamo: materia prima principal para la construcción de las viviendas;  2) unidades habitacionales: artefacto complejo que constituía la principal demanda que movilizó el proyecto; 3) capital: aportado por el MinCyT y 4) conocimientos: generados en el CEVE, la escuela técnica, los usuarios y el sector privado.

La alianza permite contrastar un conjunto de efectos sistémicos en el desarrollo de Tecnologías para la Inclusión Social. En primer lugar se puede destacar como la alianza promueve en todos los actores la generación de un conjunto de aprendizajes en torno a la construcción de viviendas como nuevos materiales, procesos productivos, diseño, construcción y gestión. La tecnología diseñada en el proyecto CPI no se limitó a resolver la falta de viviendas mediante técnicas constructivas, sino a pensar el hábitat como un problema social que debe abordarse de manera integral.

Por otro lado, la trayectoria socio-técnica de la experiencia de Villa Paranacito expresa un conjunto de aprendizajes generados durante el Programa Litoral y ampliados en el proyecto CPI. La integración de los usuarios finales en la definición de aspectos del diseño, del gobierno local en la determinación de la ubicación y los beneficiarios así como a través de la provisión de material, de los productores de madera con sus medidas estándares, de las agencias de financiamiento, de la escuela técnica y su taller carpintería, fueron robusteciendo la alianza socio-técnica y asegurando el resultado positivo del proyecto.

La alianza socio-técnica configurada en torno al proyecto ampliaba tanto los actores como sus relaciones. Incorporó conocimientos y negoció las prácticas de un conjunto de actores heterogéneos, entre los que se incluían: el municipio, la escuela técnica, los productores de madera, los aserraderos y las familias con necesidad de vivienda. El proyecto contó con financiamiento de diversos organismos públicos; Ministerio de Ciencia y Tecnología (MINCyT); CONICET y CEVE. En términos analíticos se trataba de una alianza socio-técnica sustentable, por su alto grado de heterogeneidad actoral e institucional, así como un mayor número de elementos circulantes, que el CEVE pretendía coordinar y alinear detrás de la construcción de viviendas de interés social.

En el Programa Litoral, realizado a partir de una tecnología ya diseñada para otras situaciones e implementado a partir de la utilización de madera de pino, puede concluirse una intervención del tipo de las tecnologías Apropiadas. Sobre todo porque se trató un problema puntual abordado a partir de un sistema constructivo diseñado previamente que finalmente implicó una solución puntual y lineal. Por el contrario, el CPI implicó una concepción integral del problema y por lo tanto la solución debía diseñarse a la manera de una Sistema Tecnológico Social.

La materia prima para las viviendas no sólo fue adecuada porque consideró una alternativa a las viviendas de mampostería, sino que se orientó a utilizar madera específica de la zona: el álamo. Luego, cuando el álamo generó problemas de adecuación por producirse con una medida no adecuada para las vigas, la interacción CEVE-Escuela Técnica permitió el diseño de un sistema de encastres como solución.

La negociación de saberes promovida por el equipo de investigación representó un elemento clave de la alianza socio-técnica puesto que asignó un rol activo en la experiencia de la comunidad local (usuarios, trabajadores y estudiantes), que fortaleció las capacidades de decisión de sus habitantes. Esto interesó a los actores que valorizaron positivamente la propuesta. A nivel del Estado local, el proyecto representó para el municipio un modelo que le permitió negociar con el Gobierno Nacional otra forma planes de vivienda, alternativos a las soluciones habitacionales puntuales, masivas y uniformes.

Las alianzas socio-técnicas son una herramienta analítica valiosa para reconstruir la trayectoria de las experiencias de Tecnologías para la Inclusión Social. Asimismo, podrían utilizarse como herramienta de planificación en la construcción de las problemáticas, como en el desarrollo, fabricación, implementación, gestión y evaluación de las tecnologías propuestas como solución. El concepto, como herramienta analítica y de planificación, contribuye a identificar las alianzas existentes (potencialmente favorables o contrarias) y a considerar estratégicamente su configuración y los elementos que resulta conveniente integrar para favorecer el éxito de los proyectos desarrollados.

Los comentarios están cerrados.