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Re-materializar. Nuevos procesos de gestión y producción del hábitat. El caso de la Villa 20

A partir del proceso de reurbanización de la Villa 20, la presente investigación material busca indagar en la generación de una serie de veinte (20) prototipos de bloques, reutilizando materiales desechados, como el cascote de demolición, y reciclables, como el poliestireno.

B20 pretende ser un producto sostenible, funcional, aislante y económico. Promoviendo la sinergia entre la transformación social y económica del barrio – con una posible vinculación al mercado a través del trabajo cooperativo generando una fuente de trabajo para quienes habitan estos contextos postergados – posibilitando la transformación física en relación al mejoramiento de las condiciones habitacionales y urbanísticas del territorio, y en consecuencia el desarrollo de ciudades heterogéneas e igualitarias a escala general, y potenciando la continua construcción colectiva de identidad, confluyendo la historia con la cultura de cada barrio a escala local.

A su vez, busca que ejercicios como éstos promuevan la conformación de redes de intercambio en nuestro campo de trabajo, articulando espacios de investigación académica con entes públicos – privados; desafiando los métodos tradicionales de diseñar políticas a fin de construir respuestas más eficaces para los nuevos contextos de actuación.

“La arquitectura contemporánea sustituye la idea de fachada por la de piel, capa exterior mediadora entre el edificio y su entorno. No un alzado neutro, sino una membrana, activa, informada, comunicada y comunicativa. Más que muros agujereados, pieles técnicas activas e interactivas. Pieles colonizadas por elementos funcionales capaces de captar y transmitir energías, pero capaces también de soportar otras capas incorporadas, solapadas más que adheridas. Manchas, erupciones, grafismos o estampaciones manipuladas, pero también imágenes proyectadas, motivos reversibles, destinadas a transformar al edificio en una verdadera interfaz entre el individuo y su medio, el límite en fricción entre el edificio y un contexto cambiante en el tiempo.” (1)

Gausa, Manuel. 2001. Diccionario Metápolis Arquitectura Avanzada. Editorial Actar

En un contexto como el actual, donde crece la visibilización de las desigualdades sociales, no podemos desviar nuestra preocupación por temas que forman parte de la agenda tanto del ámbito académico como del ámbito sociopolítico. En ese sentido, en el campo disciplinar que nos desenvolvemos, nos dio lugar a repensar las políticas habitacionales realizadas en nuestro país.

Decidimos que la presente propuesta debe interpelar las prioridades establecidas, y ser superadora de las condiciones contextuales. Enfocar nuestra mirada en una serie de ejes propositivos tales como: las formas sociales de producción de vivienda para economizar recursos de manera eficiente, mejorar las condiciones de habitación existentes reciclando espacios en desuso para así resignificar el espacio público, la evaluación de las posibilidades y límites del sector de la construcción.

Entendiendo que actualmente dicho sector está configurado mayoritariamente en tres eslabones: en primera escala, obras hechas “a medida”, como las viviendas individuales por encargo, en segunda: los edificios de propiedad horizontal que trabajan de manera manufacturera, pero de baja escala a través de Pymes, y en tercera, la construcción edificios de más de 10.000m2 con una lógica de construcción industrial de montaje en cadena. Si nos enfocamos en la última, confirmamos que son al menos quince las empresas constructoras que tienen el monopolio de recursos económicos y humanos necesarios para realizar obras de tal envergadura.

Pero la parte que más incide en la transformación del territorio (más del 50% de la producción de vivienda) no entra en esas categorías, sino que es la autoconstrucción.

Por lo tanto, nos encontramos con el desafío de pensar en nuevos mecanismos de producción y gestión participativa a través del fortalecimiento de la economía popular, para poder alcanzar mejores resultados una vez que finaliza la obra, generando mecanismos de conservación, consolidación e identidad del barrio.

De acuerdo al proceso de reurbanización de la Villa 20, impulsado por el Instituto de Vivienda de la Ciudad, donde parte del plan tiene como objetivo la integración urbana, habitacional y económica del barrio con su contexto, desarrollamos la presente investigación material para generar una serie de prototipos con la intención de proyectar un producto que sea capaz de insertarse en el mercado con un perfil sostenible, funcional, aislante y económico; y que su producción promueva la sinergia entre la transformación social y económica del barrio – con una posible vinculación al mercado formal que genere una fuente de trabajo para quienes habitan estos contextos postergados – y la transformación física en relación al mejoramiento de las condiciones habitacionales y urbanísticas del territorio.

“La Villa 20 es uno de los barrios históricos de la ciudad con más de 80 años de vida. En la actualidad está emplazado en el polígono delineado por las calles Av. Gral. F. Fernández de la Cruz, Av. Escalada, la calle Larrazábal y las vías del Ferrocarril Gral. Belgrano y tiene 33 manzanas. De acuerdo a lo que indica el IVC, viven alrededor de 9.116 familias siendo un total de 27.900 personas y representando un crecimiento entre los años 2000/ 2016 de un 116%.” (2)

Es un polígono denso, donde hay viviendas consolidadas y también hogares con necesidades básicas insatisfechas, con hacinamiento y viviendas irrecuperables. A través de la Ley 1770, sancionada en el año 2005, se asignaron terrenos a re-urbanizar, realizar un censo y a partir de los resultados evaluar los pasos a seguir. Cabe destacar la referencia de la organización de la comunidad del barrio, las organizaciones sociales y diversos colectivos profesionales que llevaron adelante un largo proceso de lucha por el mejoramiento de las condiciones del barrio, articulando el territorio con la disputa política institucional.

El proceso de reurbanización es llevado adelante por el IVC de acuerdo a lo que indica la ley 5.705/2016. El organismo conformó un equipo con una coordinación específica destinada a la Villa 20 que estableció la dinámica de funcionamiento de los actores e instituciones que deben formar parte del proceso de reurbanización.

En el plan de reurbanización, se diseñaron tres instrumentos que facilitaron la redistribución y reconfiguración del territorio: la primera opción es mudarse a las nuevas viviendas del Barrio Papa Francisco. La segunda, comprar una vivienda existente a través de un crédito otorgado por el IVC dentro de un radio a la redonda de la V20, y la tercera mudarse a otra casa existente y la familia dueña de dicha casa se reubique en una vivienda nueva.

CASO DE ESTUDIO
LA FAMILIA BELTRÁN

00_Planta casa familia Beltrán

La vivienda de la familia Beltrán se encuentra en la manzana 02, lote n° 85 dentro del tejido sometido a ejecución de vivienda nueva, rehabilitación de vivienda existente y apertura de calles. En ella conviven cinco personas (tres de ellas infantes).

El área se distribuye en su totalidad en planta baja, cuenta con provisión eléctrica, cloaca y desagües e instalación de agua: todas ellas en estado regular-malo. No cuenta con provisión de gas. La altura total interior es de 2.5m y la cubierta es de chapa acanalada. No cuenta con aislación térmica en el cielorraso, motivo por el cual tienen constantes filtraciones e inundaciones en el interior de la vivienda cuando hay precipitaciones muy fuertes.

La particularidad de esta vivienda es que, como el terreno lindante está sometido a demolición para el trazado de una calle interna, se va a ver sujeta a modificaciones y apertura de vanos para el ingreso de iluminación y ventilación.

El presente caso es un ejemplo de vivienda precaria sometida a mejoramiento, preservando su estructura original. Partiendo de la base de esa premisa, categorizamos las problemáticas principales- tanto constructivas como espaciales- de la vivienda, seleccionando seis aspectos principales, tanto constructivos como proyectuales:

01_Patologías

INSTALACIONES
Las instalaciones eléctricas no están protegidas, y los cableados están expuestos a filtraciones que pueden generar accidentes domésticos.

CONDENSACIÓN INTERIOR
Los cielorrasos y encuentros con vigas/muros dan lugar a filtraciones y someten al interior de la vivienda a altas temperaturas en verano y poca aislación térmica en invierno.

AISLACIÓN TÉRMICA E HIDRÓFUGA
Dando lugar a la concentración de humedad en el ambiente perjudicando tanto a la integridad del edificio como la salud de los habitantes del mismo.

TRATAMIENTO DE FACHADAS EXTERIORES
Las paredes y cielorrasos están expuestos a su degradación que permite filtraciones y pérdidas de materiales a mediano y largo plazo.

ASOLEAMIENTO
Si bien los toldos logran cubrir superficies sometidas al asoleamiento, filtran agua y pueden ser volados o destruidos con grandes precipitaciones. Además, no hay vegetación que aporte sombra natural, y configura espacios para el almacenamiento de agua que contribuye al desarrollo de enfermedades como el dengue.

RELACIÓN DE LLENOS Y VACÍOS
Hay un potencial de proyecto que consiste en relacionar los interiores de las viviendas con sus patios y su fachada exterior que se comunica con la calle y su contexto.

CONTEXTO MATERIAL
La disposición de residuos de las ciudades constituye un problema urbanístico de solución lenta y dificultosa. Actualmente los residuos urbanos de los grandes centros urbanos de nuestro país están en su mayor parte enterrados, lo cual no es una solución favorable tanto desde el punto de vista económico como del ambiental, ya que gran parte de los residuos no es biodegradable. El tiempo que demora el proceso de descomposición de los desechos es variable según el tipo de material, siendo sumamente lento en el caso de los plásticos.

Uno de los plásticos más comúnmente utilizados en el mercado del reciclaje es el de tereftalato de polietileno (PET) presente en las botellas de consumo de bebidas, que se depositan principalmente en los residuos domiciliarios, presentando una gran dispersión geográfica a la hora de su recolección. Esto hace necesaria la intervención de cooperativas de reciclaje de residuos PET y del uso de los Puntos Verdes de reciclaje impulsados por el GCBA.

A su vez, otros dos tipos de plásticos muy utilizados para el consumo son el Polipropileno (PP) (usado en la mayoría de los recipientes para yogurt, sorbetes, juguetes, tapas roscas, etc.) y el Poliestireno. El último es un polímero termoplástico que posee al menos cuatro variaciones de común utilización: el PS cristal que es transparente, rígido y de fácil rotura, el PS de alto impacto de color opaco y blanquecino (encontrados en tazas desechables para bebidas calientes, materiales de empaquetado, bandejas de carne, etc.), el Poliestireno expandido (EPS) usado en la construcción para aislaciones térmicas, y el Poliestireno extruido, también aplicado en la construcción como aislante térmico.

La mezcla de varios plásticos de diferentes composiciones normalmente no se recicla porque el producido es de muy difícil aplicación. Los residuos plásticos son seleccionados, triturados con un molino especial, y así son incorporados a mezclas cementicias, sin necesidad de un lavado previo (salvo en el caso que se utilicen residuos muy contaminados tomados de la basura, sin un acopio separado).

“El Gobierno de la Ciudad posee un Centro de Reciclaje, donde funcionan 5 plantas de tratamiento. Una de las plantas es la de residuos PET. La misma permite tratar este tipo de material, para que pueda ser reutilizado para fabricar productos nuevos. Esto se logra gracias a un proceso de clasificación, separación, molienda, limpieza y secado de los envases a partir de una maquinaria que permite procesar 2000 kg por hora. Luego del tratamiento se obtienen escamas de PET que serán colocadas en bolsones para luego ser analizados por el departamento de calidad. El material es aportado por las cooperativas de recuperadores urbanos, quienes tiene a su cargo la recolección del material reciclable en la Ciudad. A través de la planta, logran generar valor agregado a su material para poder comercializarlo en mejores condiciones. También forma parte de dicho centro la planta de tratamiento y reciclaje de áridos de materiales de construcción que procesa en promedio 3.000 toneladas diarias. Teniendo en cuenta que la ciudad genera aproximadamente 7300 toneladas de residuos, esta planta logra recuperar la fracción árida que representa el 40% del total. Es decir que 3200tn diarias ya no son enterradas en los rellenos sanitarios, sino que son reutilizadas. Alrededor de 850 camiones ingresan a la planta por día trayendo material árido, producto de la actividad de unas 120 empresas volqueteras y de camiones volcadores que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires.” (3)

Por otro lado, teniendo en cuenta que gran parte del cascote de demoliciones no es llevado a plantas de tratamiento para su posterior reutilización debido a los costos de traslado- sumado al potencial reciclaje de productos de poliestireno- pueden ser compatibles para generar un nuevo material para la construcción que sea lo suficientemente flexible.

El reciclaje de este tipo de residuos mediante su transformación en áridos reduce la demanda de extracción de materias primas naturales para emprendimientos nuevos en el sector de la construcción.

El B20 permite reformular, evaluar e implementar los patrones de consumo y socialización de materiales como emergentes de los fenómenos sociales capaces de comprender y transformar, para construir estrategias de reutilización y reciclaje de nuevos insumos y su posible aplicación en la industria de la construcción.

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