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Proyecto inclusivo y acción pública

¿Qué puede aportar el proyecto inclusivo en contextos de desigualdad? ¿Cuál es su valor específico? A partir de una serie de experiencias proyectuales en la acción pública en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se propone una primera caracterización de aportes posibles.

Basado en una serie de experiencias de aportes proyectuales en procesos territoriales locales, se proponen una serie de caracterizaciones de tipos de intervenciones, que permiten reflexionar sobre el aporte específico de la práctica proyectual en contextos de desigualdad.

Frente a una realidad desigual, cobran protagonismo tanto la acción de la población como la acción estatal, en los casos en los que tiende a revertir esa desigualdad. La desigualdad es territorial, es decir que integra las dimensiones social y física. La propuesta de transformación también es territorial, por lo tanto debe contemplar los aspectos físicos y sociales.

Se parte de la hipótesis que indica que en ese necesario proceso de transformación propuesto, la capacidad de prefiguración y configuración del proyecto comprendido en el proceso territorial es tan necesaria como socialmente valiosa. Siguiendo a Thoenig (1997) la acción pública constituye un recorte fenomenológico apropiado para pensar la práctica proyectual inclusiva.

“El concepto de acción pública se refiere a la manera en que una sociedad construye y califica los problemas colectivos y elabora respuestas, contenidos y procesos para abordarlos. El Estado no actúa solo sino con otros interlocutores, la sociedad recurre a múltiples formas de tratamiento de sus problemas colectivos”. (Thoenig, 1997)

En relación al abordaje disciplinar en la acción pública, la noción de articulación socioespacial es parte sustancial de la visión inclusiva del proyecto urbano. Se trata de comprender la necesidad de elaborar una estrategia de abordaje compleja, múltiple y abarcante, frente a la encerrona de las dicotomías simples y reduccionistas. Desde este punto de vista, resulta necesario considerar de manera simultánea e integrada: modelos urbanos, prácticas sociales, actores involucrados, lógicas productivas, saberes disciplinares, gradientes de escala, estrategias de inserción, encadenamientos de acciones.

Resulta esencial en esta visión integradora, la noción de Proyecto Inclusivo. En ese sentido, señala Fernández Castro (2011:42):

“Si los proyectos de inclusión socioespacial han sido hasta ahora considerados como garantes necesarios del continuo urbano, favoreciendo estrategias de extensión uniforme del tejido, se debe pasar a potenciarlos como catalizadores de reconversión, esto es como oportunidades de cualificación urbana. La decisión proyectual entre lo igual y lo distintivo debe posibilitar nuevos equilibrios de la estructura capaces de establecer rasgos de continuidad y a la vez de distinción, cualificando los entornos. Cada proyecto es una oportunidad no sólo de paliar un déficit cuantitativo, sino también de cualificar un recorte de la estructura urbana.”

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