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Presentación del libro “Habitar en contextos de desigualdad»

El libro

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Julián Salvarredy, quien realiza el Prólogo, invita a la lectura de este libro de conversaciones abiertas, destacando el enfoque que cada autor realiza sobre el rol profesional y la desigualdad urbana, haciendo foco en los contenidos que aporta cada uno:

Carla Rodríguez comienza por contextualizar el problema urbano de la CABA en un proceso histórico de territorialización de la desigualdad. En este territorio, las villas se producen también como emergente de una larga secuencia de políticas neoliberales. La ciudad y sus modos de producción, observados dialécticamente, son relevantes en el proceso de acumulación del capital y, al mismo tiempo, generan la resistencia de los pobladores despojados de sus derechos urbanos.”

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Por otra parte, Wagner deja asentados algunos principios esenciales para la discusión política del problema urbano. En esa línea, se proponen como ejes de trabajo la distribución del suelo y la función social de la propiedad. Esta posibilidad de recreación del aporte de los profesionales del hábitat, es una propuesta de pensamiento desde la necesidad. Surge de la indignación que provoca la injustica y constituye una demanda de creatividad libertaria. Esta actitud puede encontrarse, por ejemplo, al repensar objetos y sujetos a partir de reconocer que la idea de la propiedad actual es una construcción social y que como tal, puede ser transformada.”

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Paula Boldrini, por su parte, profundiza sobre las características necesarias y posibles de la participación comunitaria. Herramienta potencialmente valiosa como cauce verdaderamente democrático de las decisiones de los habitantes en los procesos de mejoramiento habitacional. Se trata de un enfoque fuertemente relacional, donde la escala de la desigualdad y la dependencia es vinculada a la de la participación en procesos concretos de aplicación de políticas públicas habitacionales. Este análisis da cuenta de un preciso catálogo de obstáculos que son referidos a la necesidad de dominación de las clases dominantes por sobre la población involucrada.
Observando nuevamente la formación y actuación de los profesionales del hábitat, se señala la falta de capacidades específicas de los técnicos. Observable en cuestiones como la dificultad para sobrellevar la incertidumbre propia de estos procesos y los obstáculos en la construcción de los vínculos necesarios para generar las condiciones de integración que permitan una real participación.”

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Para finalizar el texto, Salvarredy vuelve a las ideas y propuesta fundantes del libro:

La lectura de estos aportes –voces, imágenes, textos, reflexiones– interpela la precisión de nuestra acción. Pone en relieve la necesidad de seguir avanzando en la comprensión de nuestras intervenciones como parte de un momento histórico, en un territorio en el que somos también decisores. La propuesta es entonces asumirnos protagonistas y aceptar la tarea. Sabernos, en definitiva, responsables de nuestra participación como proyectistas de una transformación necesaria, que tienda hacia una ciudad social y espacialmente más justa y equitativa.”

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