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Politizar el espacio Proyectando vivienda y ciudad con perspectiva de género

ESPACIO COMÚN Y PRODUCTIVO

“El desplazamiento de los cuidados hacia lo “común” puede contribuir a superar los límites de los repartos de las responsabilidades hacia el cuidado a escalas meramente familiares y de instalar el cuidado y la reproducción como actividades asumidas por amplios sectores de las comunidades y de la sociedad”

(Ezquerra; Rivera; Álvarez, 2017: 76).

Se trata de introducir equipamiento productivo y común que complemente a la vivienda. Se busca fomentar los cuidados colectivos y ponerlos en valor a partir de los usos que se desarrollen en él: cocina, lavandería, guardería, salas digitales, talleres, consultorios, etc. Puesto que las tareas que se realizan colectivamente demandan menos tiempo que las que se realizan individualmente, este espacio es necesario para desarrollar prácticas colectivas que les permitan a las personas encargadas de los cuidados la liberación del tiempo. Además, se incorporan espacios para el trabajo productivo de las personas que habiten allí, ya que los procesos colectivos que involucran afectividad y corporeidad, en relación abierta de interacción con los medios espaciales, resignifican las relaciones entre hombres y mujeres en los distintos espacios sociales y entre distintas generaciones (Rodríguez, 2018) (ver figura 8).

Figura 8. Recorte de la planta del conjunto de vivienda colectiva, indicando en color la herramienta utilizada. Fuente: Elaboración propia.

Figura 9. Imagen ilustrativa del espacio común del conjunto de viviendas. Fuente: Elaboración propia

En cuanto a la distribución del conjunto, las viviendas están pensadas para agruparse vertical y horizontalmente en relación continua unas con otras, formando un tejido y generando nuevas escalas de espacios privados y comunes e interiores y exteriores en ambos sentidos, con distintas dimensiones, usos y dinámicas para dar lugar a diversas actividades y funciones. Las piezas se articulan a medida que se van duplicando, rotando y desplazando y van generando variedad de espacios comunes con distintas escalas de intimidad.

El tejido termina de tomar forma una vez implantado en la ciudad, respondiendo al entorno que lo rodea. El terreno se encuentra ubicado en un barrio residencial en la ciudad de Los Polvorines, dentro del partido de Malvinas Argentinas, en la provincia de Buenos Aires. Limita entre el trazado de la ciudad y el Parque del Palacio Municipal. El conjunto genera apertura de espacio público en la llegada de la traza urbana, manteniendo la altura de las edificaciones vecinas y respondiendo al parque con un frente urbano consolidado, de mayor altura que el resto del conjunto (ver figura 10).

Figura 10. Planta y corte del conjunto de vivienda colectiva. Fuente: Elaboración propia

Al pensar la vivienda insertada en la ciudad, también es necesario desarrollar distintas herramientas que acompañen la búsqueda del derecho a una ciudad cuidadora, que permita reducir tiempos, colectivizar trabajos, proveer autonomía y seguridad para el disfrute y goce de todxs. Las cualidades urbanas mencionadas a continuación se desarrollan siguiendo el estudio de “Espacios para la vida cotidiana” (Ciocoletto, 2018), producido en conjunto con el Col.lectiu Punt 6 (9).

PROXIMIDAD Y VITALIDAD

“[…] Se necesitan equipamientos e infraestructuras para la nueva vida cotidiana, entendiendo por infraestructuras para la vida cotidiana el conjunto de servicios que se pueden generar en las ciudades para favorecer el desarrollo de una vida comunitaria más plena”

(Novas, 2014: 47).

Los equipamientos próximos y diversos permiten favorecer el desarrollo de la vida cotidiana a partir de la comodidad del desplazamiento, sin que la ciudad genere una dificultad o un obstáculo en cuanto tiempo y espacio. Ésta se desarrolla en un radio próximo, a partir de la variedad de espacios de encuentro de distintos usos y horarios, para asegurar la vitalidad constante del espacio. Entre ellos se encuentra el equipamiento propio del conjunto, que funciona como un sustento económico para el mismo, y el equipamiento público de cuidados, que favorece el desarrollo colectivo de la vida, el cual se refiere a guarderías, escuela, salitas médicas, puntos de emergencia para atender situaciones de violencia de género, baños, lactarios, comedores, espacios culturales, comercios y espacios de oficinas. Además, se tienen en cuenta espacios para ferias itinerantes, para incluir la diversidad de ofertas laborales, y también espacios para la inclusión y entretenimiento de lxs niñxs dentro del espacio público. La proximidad y diversidad podría contribuir a contemplar una calidad de vida más saludable y sustentable.

SEGURIDAD

“Entre uno de los principales nudos críticos […] se encuentra el incremento de los datos objetivos de violencia urbana y los altos niveles registrados de percepción de inseguridad en los espacios públicos. Es así que la inseguridad se transforma en uno de los talones de Aquiles que tienen las democracias latinoamericanas, junto a los bajos niveles socioeconómicos” (Falú, 2014: 18).

Se busca crear percepción de seguridad a partir de la visibilidad, vitalidad y las dinámicas de la ciudad en sus distintas franjas horarias. Para esto, se tienen en cuenta las relaciones visuales desde las viviendas o los locales hacia el espacio público; es decir, de alguna manera, el entorno se encuentra observando lo que sucede en las calles. Además, las veredas y los locales de planta baja se encuentran iluminados constantemente para proveer de una mejor visibilidad nocturna y, por otro lado, parte del equipamiento del espacio público, ya sean plazas, baños-lactarios y puntos de emergencia para atender situaciones de violencia de género, se encuentran disponibles las veinticuatro horas, con el objetivo de garantizar el acceso de todas las personas sin limitar ni controlar el uso de sus tiempos.

ACCESIBILIDAD Y AUTONOMÍA

“Cuando no se considera la necesidad de autonomía de las personas, se crean espacios que no propician confianza por no ser accesibles […] espacios que por su diseño no fomentan la autonomía de personas mayores, dependientes o de los infantes, que necesitan que haya una persona cuidadora siempre a su lado, hecho que cercena la libertad de la persona cuidadora y de la cuidada” x

(Novas, 2014: 47).

Se proveen condiciones de accesibilidad en la ciudad para permitir la autonomía de las personas, en sus diferentes edades y capacidades, al movilizarse dentro de la misma, para que todxs la puedan aprovechar por igual. Para esto se crean paradas de colectivos elevadas, bancos a distancias próximas entre sí para descansar, rampas, espacios de sombra, sendas para bicicletas, veredas amplias y a nivel y señalización con información de ubicación.

GRADUALIDAD

“[…] Las formas urbanas […] posibilitan una gran variedad de situaciones espontáneas, diversas, cambiantes e interactivas, donde la vida se desarrolla y donde se establecen las relaciones de vecindad y los vínculos en la proximidad”

(Franco López [et al.], 2020: 9)

Se busca generar distintas transiciones y articulaciones a partir del tejido del proyecto para proveer distintos espacios de encuentro. Las escalas espaciales varían desde el espacio público en la ciudad, el espacio común dentro del conjunto y el espacio privado en la vivienda. Pero, a su vez, en cada una de ellas se encuentran una serie de gradientes, que permiten una transición contenida desde el espacio más íntimo al más común. Entendiendo que las divisiones no son sólo a partir de un muro, sino que se pueden articular a partir de distintos elementos, dimensiones o espacios comunes, los mismos se van a componer a partir de plazas, jardines, patios, expansiones compartidas e individuales, terrazas, espacios de producción y circulaciones verticales y horizontales.

Figura 11. Imagen ilustrativa del espacio común del conjunto de viviendas. Fuente: Elaboración propia

En cuanto a la elección de la materialidad del proyecto, se buscó utilizar elementos y materiales que tengan una percepción cercana, en cuanto a sus dimensiones, texturas y colores, a la escala humana. Dado que a partir de la visión, que es aquel sentido que inicia la percepción en las relaciones interpersonales, se recoge información sobre los colores, intensidades luminosas y formas arquitectónicas (Durán, 2008), se decide utilizar principalmente en el conjunto el ladrillo y la madera, para que exista una relación pareja y equilibrada sobre los contrastes, colores, proporciones, armonía e integración entre lxs usuarixs y el sitio que habitan. El edificio busca poder acompañar las dinámicas de la vida cotidiana y no invadirla, ni limitarla, con sus características materiales y su impacto en el ambiente, puesto que los elementos sensoriales ocupan un lugar en los indicadores de calidad de vida (Durán, 2008).

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