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Mirar a traves de los objetos

Entonces la propuesta que hago sobre la problematización del derecho a la ciudad de Henri Lefebvre, se puede recoger en un artículo que escribí hace un tiempo que se denomina “De la alienación al derecho a la ciudad” y en otro escrito que realice que se llama “del derecho a la ciudad al espacio diferencial” y con ambos artículos lo que intento es poner en primer lugar la noción de alienación que es necesario trascender para alcanzar el derecho pleno a la ciudad y en segundo lugar un intento de trascender la banalización del concepto hablando ahora de espacio diferencial.

Lefebvre nos dice «no miren más las cosas” y nos invita a empezar a mirar la actividad; la reflexión crítica sobre la actividad productora de las cosas. Básicamente el derecho a la ciudad en Henri Lefebvre es la reconstitución de la unidad espacio-temporal de todas las dimensiones de lo humano, es cómo nos reconstituimos, incluso su noción de segregación, no tiene que ver solamente con la noción de segregación como la conocemos, socio-espacial, residencial, etc., sino que él dice la principal segregación a lo que estamos sometidos es la segregación mental, y él dice «hay que reconstituir esa unidad espacio-temporal para poder producir el hombre libre, el hombre desalienado, etc.».

Ahora, para superar esa alienación, tenemos que superar progresivamente la mercancía, el dinero, el capital, y la propiedad privada como los fetiches que nos impiden salir de esa alienación. Vale decir eso implica recuperar el dominio del valor de uso de los objetos por sobre el intercambio, por sobre la mercantilización. Por eso creo que está todo articulado con lo que él quería decir.

La matriz conceptual de Henri Lefebvre es el modo de producción, y él lo que analiza ahí es la estrategia urbana por la cual el espacio pasa a ser un instrumento, es decir, la instrumentalización del sistema capitalista para reproducir las relaciones sociales de reproducción capitalistas.

En Lefebvre el espacio no es un producto, lo que se observa no es un proceso de producción sino el espacio en sí mismo. Hay un contrapunto a mi modo de ver muy interesante entre la alienación y el derecho de propiedad, porque el concepto de propiedad como lo conocemos no fue siempre tan restrictivo, sino que era un concepto amplio que de hecho desde Aristóteles no se concibe la propiedad privada de uso privado porque se lo considera que no es ético y que se parte de la generosidad y que eso no tiene ningún vínculo entre uso y obligación.

Es decir, se le ha ido privando a la propiedad de los vínculos de uso y obligación, no hay propiedad privada porque se ha inhibido, sino porque está privada de un conjunto de derechos y obligaciones, entonces la propiedad se ha ido restringiendo hasta hacerla enajenable, por lo tanto con transformarla en mercancía y la alienación a través del dinero, el capital, las mercancías, la propiedad privada, se ha ido ensanchando a tal punto de que nuestra alienación pasa de ser teórica a ser práctica, la ponemos en acto de forma permanente.

En el modo de producción capitalista, justamente nos transformamos en propietarios de una mercancía cuando la adquirimos, pero el propietario de la tierra tiene una mercancía porque es propietario. Viene primero el título jurídico, esto viene desde el código napoleónico, que se tomó para nuestro Código en Vélez Sarsfield, que tuvo vigencia hasta 2015. El nuevo Código Civil y Administrativo no promueve ningún tipo de diferencia con éstos, es un hecho jurídico, un título jurídico, que además permite hechos económicos como la escasez, la restricción etc.

Entonces en la producción capitalista, si hablamos de mercantilización de bienes y productos, tenemos que meternos en la mercancía. La mercancía tiene un conjunto de particularidades, valor de uso, valor de cambio, tiene que ser reproducida por el capital, tiene que ser intercambiada y tiene una particularidad que está imbuida de valor, que es lo que las transforma en conmensurables. Lo que hace posible el uso de mercancías es el valor, la cantidad de trabajo que tiene incorporada esa mercancía.

El valor es la esencia de la riqueza social, porque muchas veces se habla de pobreza, carencias y demás, y pocas veces se habla de cómo se produce la riqueza social y cómo es apropiada. Por lo tanto, el valor es la esencia, es la forma social de esa riqueza, pero la tierra no es una mercancía. Se comporta como una mercancía, es decir la tierra solamente tiene valor de uso. No tiene valor, no tiene costo, y sin embargo tiene un precio.

El precio que asume es para nosotros un fetiche, es una forma social que adquiere para romper esa contradicción de que no es una mercancía, pero se comporta como una mercancía. En ese sentido no confundir el valor, que es la esencia de la sociedad capitalista, con el precio, que es la forma, la apariencia.

Y con todo esto es importante entender el mercado, no como una relación de compraventa y oferta y demanda sino como relaciones sociales mediadas donde lo que se define es la apropiación de esa riqueza. Es decir, el lugar del mercado es donde se define la apropiación de la riqueza y la magnitud de esa apropiación.

En el modo de producción capitalista, ustedes saben, tenemos núcleo, salario y renta, donde es una separación fetichizada, es el espejismo de la separación porque la sociedad capitalista funciona como totalidad, sólo que parece que alguien recibe un salario, alguien recibe los beneficios y alguien recibe una renta, de lo que se trata es de que la teoría dialéctica del valor trabajo, rige la producción y se manifiesta en la mercantilización. Pero no es una teoría de formación de los precios.

Cuando entrábamos en el problema del mercado inmobiliario, el mercado inmobiliario, a la inversa o al revés, que otro tipo de mercancías, su precio de producción está regido por su capital de circulación. En ese sentido, algo que no está discutido en la bibliografía es hoy la composición orgánica del capital, por ejemplo, en la rama de la construcción, porque la tierra no es ni capital circulante ni entra como capital variable.

En ese sentido la ciudad tenemos que verla como una mediación de mediaciones, o sea la ciudad media, en todos estos procesos. Tenemos que dejar de ver los edificios como campos ciegos y tenemos que empezar a ver la actividad productora de esos edificios y la ciudad como un aglomerado de mercancías, que incorpora plusvalía, es decir, la ciudad interviene en el proceso de producción de riqueza y también a través del intercambio.

La mercantilización lo que hace es realizar el valor. La ciudad es trabajo materializado en mercancías, entonces tenemos que ver este proceso de trabajo y ese proceso de producción de plusvalía, porque luego está la forma de apropiación de esa riqueza. Ver como separado el salario, el beneficio y la renta, no nos permite analizar la especificidad de lo que es el mercado inmobiliario.

El mercado inmobiliario tiene el problema de que funde, como si fuera uno solo, el mercado de tierras y el mercado de edificios, entonces vemos como si lo que se comprara y vendiera fuera el edificio, el departamento, y no hacemos abstracción de cómo está funcionando ese mercado de tierras y el propio mercado de producción de edificios. Es decir que el precio de la tierra no es el precio de una mercancía, sino que es la manifestación localizada de una sobreganancia.

Figura 4. Fuente: Lorena Lucca. Cartel de venta. Inmueble en el barrio de Barracas, ayer.

Si se plantea el problema de la renta como renta de la tierra se comete un error conceptual, es decir, no puedo analizar la renta si no la concibo, como dice Marx, como plusvalía transformada. También lo dice Topalov, entonces insistir sobre los precios es no comprender el problema, porque el precio del suelo no rige el precio de los bienes o de los productos inmobiliarios. Son los precios del monopolio que está manejando el mercado inmobiliario, junto a la renta capitalizada lo que va a realimentar el precio del suelo.

La sobrevida del capitalismo a pesar de todas sus crisis, tiene que ver con, cómo la ley del valor es manipulada a través del espacio, es decir, cómo el espacio es un instrumento del capitalismo y el proceso de financiarización de nuestras ciudades. Y de qué manera tanto la financiarización como la producción del espacio se articulan al conjunto de acumulación capitalista.

La teoría dialéctica del valor trabajo que gobierna la producción, se manifiesta en la mercantilización, con este sistema de precios que es producción transformada, no podemos separar las ramas económicas, si bien cada una tiene su especificidad. Pero valor, salario, ganancia, renta, tienen el mismo contenido objetivo, en agricultura que en la construcción, sólo que la actividad inmobiliaria tiene su especificidad en cuanto a producción del espacio, por este proceso de producción de plusvalía, que luego en la mercantilización tiene que realizarse para la apropiación de esa riqueza. Es decir, las mercancías inmobiliarias no se intercambian como mercancías sino como productos de fracciones de capital que reclaman su participación en la apropiación de esa masa de plusvalía global.

La renta es una mediación también para comprender el funcionamiento de este modo de producción capitalista, pero la renta per se no nos dice nada si no lo incluimos en el estudio de la “renta” tanto fundiaria como capitalizada, porque son dos procesos distintos, como manifestación de plusvalía, es decir, de la explotación del trabajo.

Para cerrar me interesa volver sobre la producción del espacio profundizando en la contradicción que se genera entre la búsqueda de lograr el valor de uso de los bienes comunes, y la apropiación privada de la sobreganancia. Esta contradicción resulta del carácter social de la producción de las mercancías, y no en su mercantilización, no del intercambio. Para nosotros, cuando digo nosotros digo el colectivo de producción de conocimiento, desentrañar esos procesos, de qué manera ese proceso de producción de los objetos inmobiliarios sucede, es lo que puede devolverle el contenido revolucionario del derecho a la ciudad de Henri Lefebvre. O bien lo abandonamos o bien podemos empezar a trabajar el concepto de derecho al espacio diferencial.

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