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Mejoramiento barrial en américa latina

Reflexiones

En los diversos tipos de programas implementados, se incorporó el aporte de los actores sociales involucrados en los procesos de mejoramiento barrial. En este trabajo esas experiencias se revisitaron, incluyendo en el recorrido las múltiples transformaciones que produjeron en la comunidad y su entorno, más allá de que estas sean el resultado directo de los programas estatales o no. Por otra parte, se analizó el proceso desde una perspectiva multidimensional, registrando trasformaciones observables tanto en la dimensión física, como en aspectos propios de la dimensión político-institucional y socio-organizacional. A partir de este estudio relacional, es posible desarrollar algunas reflexiones sobre las características comunes de los casos analizados.

Los programas coinciden ampliamente en considerar como parte de la definición de objetivos y de la configuración de sus transformaciones, las características que alcanzan a registrar como las líneas programáticas y las espacialidades promovidas o realizadas por la comunidad, tanto en el proceso de producción social del hábitat, como otras mejoras producidas por la gestión estatal como resultado de las reivindicaciones surgidas de las luchas urbanas por el acceso a la vivienda y a la ciudad. Identificamos esta consideración en los tipos de intervención implementados, ya que incluyeron la valoración de las preexistencias físicas, relevando las construcciones existentes, en muchos casos propiciando el mejoramiento de los espacios barriales, comunitarios y también los dispositivos de movilidad cotidiana. En algunos casos, incluso, los programas de intervención incorporan el mejoramiento de viviendas autoproducidas.

En relación con los servicios urbanos, y las condiciones de acceso al derecho a la ciudad, en prácticamente la totalidad de los casos se ejecutaron obras para acceder a servicios e infraestructuras urbanas. En relación con el acceso a la vivienda, la construcción de nuevas unidades es un recurso habitual, generalmente propuestas con distintas tipologías. En este sentido las estrategias varían desde una composición generalizada -progresiva o no- de nuevas viviendas, a combinaciones que disponen sectores nuevos y mejorados en el mismo barrio. Esta heterogeneidad que se incorporaron en las modalidades de intervención, asociadas a las reivindicaciones sociales para alcanzar mejores condiciones de bienestar es un aspecto relevante en los casos analizados. En síntesis, las intervenciones incluyen estrategias que combinan tres tipos de acciones: el mejoramiento barrial, la construcción de viviendas nuevas y el mejoramiento de viviendas existentes.

Para ejecutar esta variedad de tipos de acciones, se desarrollaron instrumentos de gestión con diversas instancias de articulación entre la comunidad, que en algunos casos se produjeron o adecuaron a las modalidades de instrumentación preexistentes, y en otros promovieron o impusieron sus propias modalidades. En este sentido, se identifica relevante el rol de los profesionales y de los representantes de organismos estatales, en ámbitos que posibilitaron institucionalizar la participación comunitaria incorporando sus demandas y conocimientos sobre la producción de hábitat.

En los casos de mayor protagonismo de los pobladores en el proceso, se observa la consideración de la población como un actor relevante para la toma de decisiones sobre las definiciones de las prioridades, cuando esta condición se relevó en todo el proceso de intervención, permitió revisar constantemente la orientación de las transformaciones. En ese sentido, la comunidad adquirió mayores grados de representatividad en programas de mejoramiento barrial. Esta confluencia entre proceso, objetivos y transformaciones ha contribuido al desarrollo de los proyectos sociales, observándose el potencial del aprendizaje y consolidación de este tipo de instrumentos en la promoción de la gestión democrática de las intervenciones.

Por otro lado, observamos que la gran mayoría de los casos no abordan de modo relacional y articulado la gestión de la dimensión urbana como parte de los objetivos y las transformaciones desarrollados. Las acciones focalizadas que no incluyeron la relación entre las condiciones de la localización de los barrios y la estructura urbana en la que se inscriben, han generado múltiples problemas en la implementación del programa como en el desarrollo de la vida cotidiana de la población. Esto revela la importancia de considerar la intervención de estos programas como parte de un proceso de transformación que se desarrolla en el tiempo, y que integra diversas escalas, es decir, como parte de la gestión territorial.

Los programas que sí ejecutaron acciones de mejoramiento barrial con acciones que incidieron en la estructura urbana, como el caso de Morro de Adeus, en el Complejo Alemao en Río de Janeiro (BR), o Santo Domingo en Medellín (CO), las definiciones de las transformaciones estaban definidas a priori por los organismos gubernamentales. En ese sentido, se desarrollaron instrumentos de gestión para cumplir con las letras procedimentales, mediante los cuales la comunidad participaba sin definir el contenido de las variables de las transformaciones, situación que se disociaba con los problemas que las organizaciones y pobladores presentaban como agenda de las transformaciones.

Para finalizar, se abren interrogantes que revelan la importancia de profundizar en el estudio de los instrumentos de gestión del territorio, que permitan desarrollar procesos en los cuales los problemas y las definiciones de las intervenciones se movilicen transversalmente. Más allá de comprender que los programas se concentren en una intervención barrial o sectorial, fortalecer su comprensión colectiva y contextualizada y viabilizar progresivamente modos de instrumentación de las trasformaciones que desarrollen la participación efectiva y democrática de la comunidad en la toma de decisiones en las múltiples escalas de incidencia de la estructura urbana.

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