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Laboratorio de género y urbanismo. Iniciativas por el derecho a la ciudad

Teresa del Valle (1997) propone una interpretación dinámica del espacio y el enfoque de los criterios de género, centrarse en el análisis al partir de los actores, recoger sus percepciones, vivencias y acciones tanto las “subversivas” como las “marginales”. Una ciudad que perdura y prospera es aquella que otorga oportunidades de diversidad y pertenencia. El 11 de Setiembre 2018 en el marco del paro docente, se desarrolló una clase pública en consonancia con un proceso de movilización por el cupo laboral trans, desarrollando actividades orientadas a pensar en ciudades más inclusivas y democráticas (11).

Las actividades en torno a la dimensión de autonomía y derecho a la ciudad, se articularon más adelante especialmente con el proyecto de Extensión Género, ciudad y violencias, que en articulación con la Secretaría de la Mujer de la Provincia de Tucumán, se propone trabajar la línea ciudad y género desde una perspectiva interdisciplinar como estrategia de abordaje y acción contra la(s) violencia(s) de género y la reducción de desigualdades en el uso y apropiación del espacio público. Ello, a partir del desarrollo de acciones y cartografías sobre iniciativas que contribuyen a deconstruir estereotipos de género y tienden a reducir las desigualdades en el territorio y en la ciudad.

El desarrollo de nuevos marcos analíticos e interpretativos para su efectiva aplicación en las prácticas y procesos de toma de decisiones implica la innovación disciplinar conforme las nuevas problemáticas y enfoques que atraviesan el campo profesional en articulación a los aportes de otras disciplinas como el derecho, la comunicación, la semiótica y la disponibilidad de nuevos recursos que permiten articular tecnologías sociales.

En ese marco, el plan de trabajo del Proyecto Género, ciudad y violencias contempla actividades de cooperación y articulación interinstitucional. La línea de trabajo compartida parte de no “guetizar” la cuestión de género y violencia, considerándola escindida del contexto, sino comprendida en el marco de los procesos sociales, culturales y también espaciales, en que se produce. Se reconoce la existencia de micro desigualdades y micro violencias que atraviesan el campo profesional de la arquitectura y el urbanismo y reproducen relaciones de poder.

Las actividades de formación, sensibilización y divulgación se desarrollaron con el involucramiento de estudiantes de grado, distintas áreas del campo profesional (Colegio, Universidad, Empresas, Estado) desde su vinculación con los procesos de enseñanza – aprendizaje la consideración de los temas de violencia y género. El acoso callejero es una forma de violencia de género. Este tema fue abordado en capacitaciones con empresas constructoras (12).

¿Podríamos pensar estas instancias de intercambio y las obras de arquitectura como “espacios puente”? Del Valle (1996) se refiere a ellos como espacios de transformación, resaltando su carácter transitorio. La obra tiene un doble sentido de transformación. Una, en tanto solar que proyecta y transforma su uso. ¿Podría entonces pensarse como dispositivo que transforme y reconstruya relaciones? que subvierta esteteotipos de género? que contribuya a desmontar los mandatos de masculinidad? que favorezca procesos y reconfigure sentidos sobre su papel en relación con un espacio público más inclusivo?

La arquitectura, la planificación urbana, así como la calidad de los espacios públicos, influyen en el acceso o exclusión de las personas y a la posibilidad de apropiarse de ellos. La(s) violencia(s) agregan una carga desproporcionada a ciertos sujetos; en su mayoría mujeres, pero también a quienes no se autoidentifican dentro de categorías heteronormativas. Diversos relatos dan cuenta, además cómo las mujeres modifican sus recorridos o sus prácticas en relación a sus vivencias en el uso del espacio público (13).

Los relatos de las mujeres sobre su experiencia en el espacio público de la ciudad remiten a experiencias de temor o expresan cambios de recorridos o de prácticas para evitar ciertas situaciones :

“A quien no le dijeron algo en una obra (…) en realidad no es sólo en las obras, sino en la calle (…) claro que es distinto cuando voy con él (su hijo de un año) que cuando voy sola, es como que tienen más respeto” (mujer, 25 años)

“No me gusta pasar por obras en construcción. A veces uso auriculares para no tener que escuchar lo que me dicen los obreros cuando paso. Evito salir con polleras cortas aun los días que hace calor” (mujer, de unos 30 años)

“ Me cruzo a la vereda de en frente. Desde lejos empiezan a mirarme, detienen sus actividades para mirarme pasar” (mujer, 22 años)
“Vivo en un edificio y en frente hay una obra en construcción. Vivo con las cortinas cerradas ya que cuando salgo al balcón los trabajadores de la obra me hablan, me hacen señas, silban. Es incomodo, no puedo hacer nada porque me siento observada. Me encierro” (mujer, 27 años).

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