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La ciudad implícita en los edificios, los edificios implícitos en la normativa

l- La ciudad
Acciones desde lo general y lo particular

Dos tipos de acciones se interrelacionan pulsando para la consolidación del modelo diseñado en el cual habitamos: acciones generales y acciones particulares.

El diseño de la normativa es una acción general de gran poder en la generación de la forma urbana porque a partir de las reglas que determina se supeditan las acciones singulares. Estas últimas, de menor escala, son indispensables para materializar el modelo planteado desde la acción general.

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La normativa es una herramienta clave para definir qué ciudad queremos tener. Es por medio de sus ordenanzas que se regula la forma de la ciudad. En ellas están definidas las actividades que es posible realizar en cada sector, los perfiles urbanos, cuál es la altura máxima a la que podemos llegar, cuál es el retiro de la línea municipal, qué factor de ocupación del suelo es la permitida para tal o cual sector y por sobre todo cuál será el «futuro» de esa porción de ciudad que estamos diseñando.

Estas acciones generales buscan definir una ciudad deseada que puede ser entendida como una entidad imaginable posible de consolidar si se emplea un código diseñado que posibilite una mejor calidad de vida para quienes la habitan.

Las condiciones de cada parcela, los factores económicos y la voluntad de hacer de los diseñadores llevan a un papel fundamental en la materialización del modelo a las acciones particulares.

En general, las ordenanzas son entendidas como todo lo que no se puede hacer en vez de ser miradas como algo que nos posibilita tener una ciudad mejor.

Este condicionamiento, más allá de ser tomado como algo positivo o negativo, es una herramienta que permite la interpretación del contexto y como consecuencia una herramienta para el diseño. Muchos arquitectos ven la necesidad de «ganarle» a la normativa e interponen el diseño de lo particular, como puede ser un edificio, sin darse cuenta que desde su acción singular realizan un aporte al diseño de lo general, es decir una calle, un barrio… o la ciudad. Un buen diseño será aquel que además de satisfacer las necesidades derivadas del programa y el buen uso de la tecnología para materializarlo, al mismo tiempo contribuya de un modo positivo a la imagen de la ciudad a partir de la posibilidad que existe en cada vacío de retejer fragmentos urbanos desunidos.

Cada acción de diseño que se realiza no es un hecho puntual, sino que tiene repercusión positiva o negativa en la configuración de la ciudad.

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El proyecto urbano contiene al proyecto arquitectónico. El proyecto de arquitectura configura el proyecto urbano

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