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La cidade maravilhosa y sus modelos urbanos divergentes

1.2. Vila Autódromo

4. Campaña Vila Autódromo

El caso de la favela de Vila Autódromo, ubicada en el barrio de Jacarepaguá, en la zona oeste de la ciudad de Rio de Janeiro, representa un ejemplo emblemático de las prácticas urbanas populares en la ciudad y es, al mismo tiempo, un caso simbólico de resistencia auto-organizada. Sus vecinos, a través de la Asociación de Moradores, Pescadores e Amigos da Vila Autódromo (AMPAVA), presentaron en el 2012 el Plano Popular da Vila autódromo (PPVA) -desarrollado con la colaboración de la Universidad Federal Fluminense (UFF), la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) y el Grupo de Trabajo Académico Profesional Multidisciplinar (GTAPM)- como contrapartida al plan desarrollado por el gobierno municipal, que atenta contra la permanencia del barrio debido al desarrollo de nuevos emprendimientos en la zona. La gestación del plan incluyó trabajos de campo, talleres de diagnóstico y propuestas y asambleas de vecinos.

La propuesta del gobierno municipal establece la remoción de doscientas cincuenta familias -aproximadamente la mitad de la comunidad- a otros lugares de la ciudad, con motivo de la construcción del Parque Olímpico, para las Olimpiadas del 2016, en el antiguo autódromo de la ciudad, que limita por el costado oriental con la Vila; el principal argumento que sostiene actualmente el gobierno es que la comunidad representa una amenaza para la seguridad de los atletas. Aunque no exista ninguna sustentación técnica validada de este argumento, que otorgue legitimidad a la posición de la administración local, la intención del gobierno es clara: los terrenos de la favela son costosos y están valorizándose, de manera que ese lugar es pensado para el futuro crecimiento de la ciudad y, en tanto la presión inmobiliaria es más poderosa, cualquier argumento pareciera tornarse válido para expulsar de ahí a la población originaria. Frente a ello, la propuesta presentada desde la asociación de vecinos de Vila Autódromo es, en principio, más viable en términos económicos tanto como en términos de impacto social: el plan popular requiere una inversión sustancialmente menor y además garantiza la permanencia de todas las familias dentro de la comunidad. Sin embargo, los argumentos y las excusas por parte del administración local para sostener el desalojo se suceden y vienen variando hace varios años: en 1992 la remoción debería darse porque la comunidad causaría daño urbano, estético y ambiental; en 2009, porque el área del barrio recuperada serviría para la ampliación de las avenidas circundantes; también en 2009 debería trasladarse por encontrarse en un lugar de riesgo natural o protección ambiental; nuevamente en 2009 se sostenía que la comunidad amenazaría la seguridad de los atletas olímpicos; en 2010, que la remoción sería una exigencia del Comité Olímpico Internacional –aunque en el diseño del proyecto ganador del concurso público para el Parque Olímpico se mantenía al barrio en su lugar.

El Plan Popular presentado por la asociación de vecinos del barrio es una herramienta fundamental para la comunidad; la organización y la resistencia del barrio por la permanencia en la zona representan un ejemplo de lucha popular ante los varios intentos, argumentos y motivos para desplazar a la comunidad y demoler toda una lucha histórica de varias generaciones. Según ha declarado el presidente de la asociación de vecinos, Altair Guimarães, ¨parece que estamos siempre incomodando, teniendo que dar espacio¨. En el desarrollo de los Juegos Panamericanos 2007 también fueron objetivo de remoción por parte del gobierno, pero la comunidad resistió y ahora se enfrenta a otra envestida.

A pesar de estar establecido el derecho a la vivienda digna, así como la función social de la propiedad, en la Constitución Federal de 1988 y en la Estadual, tanto como en la ley 11.124 de 2005 y en la Ley Orgánica Municipal, que determinan la utilización prioritaria de terrenos públicos para vivienda de interés social, y en la Asamblea General de la ONU de 1966, subscrita por Brasil en 1992, que establece el derecho de acceder a una vivienda adecuada a un costo accesible, que disponga de servicios e infraestructura, accesibilidad, garantizando la tenencia frente a desalojos forzados, y a pesar de tener un marco político-jurídico bien fundamentado, no se reconocen en la práctica estos derechos sociales. No sólo no se reconocen, sino que se violan otros derechos fundamentales como el derecho social a la ciudad estipulado en el Estatuto de Ciudad; esta ley nacional consolidó en 2001 el marco conceptual jurídico-político para el desarrollo urbanístico y es la que reglamenta las acciones urbanas de las municipalidades, creando nuevos instrumentos de gestión, entre los cuales están los de regularización de asentamientos informales en áreas públicas y privadas.

Una de las fortalezas principales del PPVA radica en que materializa uno de los preceptos fundamentales del Derecho a la Ciudad que es la gestión democrática, a partir de promover un proceso participativo en la formulación del plan tanto como en su implementación. Según su presentación:

O Plano da Vila Autodromo é um Plano Popular! (…) O plano afirma a existência da comunidade, e o direito de continuar existindo, com condições adequadas de urbanização e serviços públicos: o direito ao desenvolvimento urbano, econômico, social e cultural. (…) Os moradores mostraram uma nova forma de construir uma cidade democrática e uma nova forma de planejar a cidade. (…) Assim, o planejamento urbano deixa de ser monopólio de políticos e tecnócratas, para se tresformar em instrumento da luta popular. (…) Lutar para Planejar e Planejar para Lutar!

De esta forma, la iniciativa se consolida como una acción concreta para desmonopolizar el ejercicio del planeamiento urbano y promover la integración de la sociedad civil en los procesos decisorios de gestión territorial.

En el año 2013 el Plano Popular da Vila Autódromo recibió el premio Deutsche Bank Urban Age Award como mejor proyecto entre 170 participantes en Rio de Janeiro; el monto del premio fue de USD $ 80.000 con los cuales se acordó construir una guardería para las madres que tienen que dejar a los niños lejos del barrio y pagar por el cuidado de ellos. Aun está por verse el futuro de estas mejoras de cara a las remociones iniciadas por la municipalidad en los meses previos a la Copa Mundial. El premio fue, sin embargo, un incentivo para sus habitantes para continuar la lucha por permanecer en la zona, a pesar de que este tipo de práctica urbana popular no sea reconocida por el gobierno, ni aun sea desarrollada sistemáticamente por otras comunidades, generalmente vulneradas, pobres y abandonas por el Estado. Es importante reconocer estos planes-programas de participación ciudadana, ya que reivindican el derecho de decidir y representan una herramienta fundamental en la construcción de una ciudad y una sociedad igualitaria, con miras a reducir la segregación socio-espacial.

5. Premio Vila Autódromo

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