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Exploraciones para escenarios posdomésticos

Ficcionar para explorar otros futuros

Talleres virtuales desde el confinamiento

“Si el capitalismo salvaje tardío produce pérdida y dolor se impone abrirnos a otros parentescos capaces de fermentar acciones colectivas. ¿Podremos diseñar habilidades para responder y artes de vivir y resistir en un planeta dañado?” Donna Haraway (Theumer, 2018: 1).

Durante la crisis sanitaria global que atravesamos desde 2020 esta pregunta disparadora de la pensadora Donna Haraway nos sirvió de punto de partida para la construcción de nuevos talleres pudieran reflexionar acerca de lo que estábamos atravesando y cómo podíamos empezar a pensar posibles salidas superadoras a esta crisis.

Entendiendo que el poder nos impone una forma sobre las muchas posibles y que, por lo tanto, nos obliga a imaginar un futuro en base a estas imposiciones (Berardi, 2017), y reconociendo que somos seres marcados por la futuridad debido a nuestra capacidad de tener la potencia de habilitar otros mundos en términos de deseo, diálogo y producción (Gatto, 2018), decidimos que la línea de investigación que nos interesa profundizar durante este tiempo era la construcción de imaginarios para otros futuros posibles y deseables.

Así, facilitamos un primer taller virtual llamado “Exploraciones para escenarios posdomésticos” (ver fig. 3) dentro del congreso Ciudades Comunes 2020 (1), que tuvo lugar durante el 24 de abril. Esta fue una primera actividad de corta duración (dos horas en total), que nos permitió iniciar este tipo de reflexiones.

Posteriormente, dinamizamos un segundo taller denominado “Ficciones posdomésticas. Nuevos escenarios para la vivienda colectiva” (ver fig. 3) en la Sociedad Central de Arquitectos de Buenos Aires durante julio y agosto. Este taller tuvo una duración mayor, lo que nos permitió profundizar en las temáticas propuestas, además de poder conocer y compartir diferentes aproximaciones desde realidades y territorios diversos de América Latina.

Figura 3. Afiches de talleres virtuales facilitados por Habitaria durante 2020. A la izquierda, el taller “Exploraciones para escenarios posdomésticos”. A la derecha, el taller “Ficciones posdomésticas. Nuevos escenarios para la vivienda colectiva”. Fuente: elaboración propia a partir del material de comunicación oficial.

Debido al masivo interés obtenido (se inscribieron al taller doscientas noventa y seis personas) y la gran cantidad de producción generada, además de representar un hito simbólico por haberse realizado en un momento muy inicial de la pandemia y durante el aislamiento social preventivo y obligatorio que se vivía en todo el mundo, decidimos compartir la dinámica y algunos resultados de ese primer taller “Exploraciones para escenarios posdomésticos”. Además, este taller permitió despertar nuevas preguntas y miradas a partir de las cuales venimos indagando en trabajos posteriores.

En el taller se propuso una intuitiva experimentación proyectual con la intención de generar representaciones abiertas para imaginar y explorar nuevos escenarios posdomésticos, de manera que las personas, animales, plantas, objetos y continentes se entiendan conjuntamente como una condición para cohabitar. Nos interesó especialmente poder imaginar nuevas situaciones domésticas que pongan en jaque nuestros modos binarios de habitar, que nos ayuden a explorar lo inesperado, a repensar posibilidades y a reinventar la propia idea de domesticidad, hacia el deseo de espacialidades domésticas que permitan la cohabitación a través de la inter y la ecodependencia y la aparición de otros modos de habitar a partir de los espacios comunes como potencia.

Se estructuró en tres partes. Se inició con una primera parte donde nos presentamos, explicamos el trabajo de Habitaria y nuestras bases conceptuales de investigación. Después planteamos algunas preguntas a modo de disparadores y describimos la actividad propuesta. El objetivo de esta primera parte no fue el de ofrecer respuestas, sino más bien generar interrogantes capaces de alentar ciertas reflexiones y generar nuevas asociaciones y vínculos en relación al espacio doméstico. Posteriormente, la segunda parte dio paso a la realización del ejercicio en sí mismo de manera individual, con una duración de treinta minutos. Por último, durante la tercera parte se puso en común lo producido y se hicieron algunas reflexiones colectivas finales.

Abrir los sentidos

“¿Qué hace falta para abrir una conversación sobre el sentido, cuando miramos hacia el futuro y afirmamos que no sabemos?” (Petryna, 2017: 27).

A partir de este cuestionamiento, la dinámica propuesta durante la primera parte del taller fue apuntar a abrir la conversación mediante preguntas disparadoras capaces de hacer reflexionar e imaginar de manera abierta sobre el espacio doméstico.

Si reconocemos nuestra fragilidad como seres humanos, ¿cómo nos afectan los lugares imposibles de transformar? Puesto que vivimos en tiempos de incertidumbre, ¿cómo diseñamos una forma de cohabitar que se moldee en los contextos más impredecibles? Si entendemos al deseo como el motor de nuestras búsquedas, ¿cómo proyectamos desde el goce?

Puesto que defendemos el delirio como posibilidad transformadora, ¿cómo proyectamos escenarios elásticos? Si queremos dejar de pensar el espacio en términos binarios, ¿cómo podemos imaginar nuevas estrategias de emancipación y de resistencia y crear otras alternativas que quiebren las lógicas binarias a partir de lo común? Puesto que nos basamos en lógicas ecofeministas, ¿cómo ficcionamos espacios poniendo en el centro la vida y los cuidados reconociendo lazos inter y ecodependientes como nuevas relaciones espaciales y sociales?

Estas preguntas disparadoras para iniciar la conversación y activar los sentidos sirven para plantear hipótesis proyectuales a partir del diseño especulativo como mecanismo; es decir: ¿qué pasaría si…?, ¿cómo sería si…? o ¿y qué si…? Apostamos a imaginar escenarios especulativos (provocativos, hipotéticos, ficticios…) que nos permitan probar y experimentar en base a nuevas hipótesis, puesto que, como sugieren Anthony Dunne y Fiona Raby (2013: 6): “creemos que especulando más en todos los niveles de la sociedad y explorando escenarios alternativos, la realidad se volverá más maleable y, aunque el futuro no se puede predecir, podemos ayudar a establecer los factores actuales que aumentarán la probabilidad de que ocurran futuros más deseables”.

En ese sentido, entendemos al diseño de las futuridades o futurizaciones como un diseño visionario, como plantea Ezequiel Gatto (2018: 144): “que haga preguntas, que analice implicancias, que funcione como espacio especulativo donde probar y experimentar”. Lo que nos interesa es la idea de futuros posibles y usarlos como herramientas para comprender mejor el presente y discutir el tipo de futuro que queremos y deseamos y, por supuesto, aquellos que no queremos. Por tanto, se planteó la producción de ficciones como una creación y no como una falsedad; o sea, como un proyecto con carácter especulativo que nos ayude a pensar en nuevos escenarios posdomésticos.

Actividad catárquica

El confinamiento a veces nos lleva a pensar en el absurdo, el delirio y el deseo. Lo interesante de este taller fue contemplar ese absurdo como motor, como disparador de nuevos imaginarios deseables, concretos u oníricos. En realidad, nos propusimos hacer un homenaje al absurdo, puesto que era lo que muchas veces veníamos sintiendo con nuestras vivencias domésticas en ese contexto. ¡Durante la cuarentena un monoambiente se convirtió en todo un universo!

Por tanto, en este taller quisimos explorar espacialidades trans-formadas, lugares adaptables y rincones impensados, como una experimentación proyectual intuitiva y rápida de representaciones abiertas y deseantes de nuevos escenarios posdomésticos.

Para ello, se propuso una actividad como excusa para poder compartir los universos personales, universos vivenciales y universos proyectados. Una actividad lúdica sin la exigencia de generar respuestas ni soluciones, puesto que consideramos que el contexto era un poco contradictorio, angustiante y caótico. Además, tampoco era la pretensión del taller, especialmente por el corto tiempo del que se disponía. Quisimos poder corrernos de la demanda y exigencia externa de ser productives en aislamiento, de generar un pensamiento crítico o una revelación intelectual, porque en realidad lo único concreto que teníamos en esa época de aislamiento era el desconcierto.

Entonces, la invitación fue a concentrarse en poder plasmar un deseo, una fantasía, un miedo, un interrogante más y producir un discurso gráfico, a modo de catarsis. Se propuso generar un collage o montaje que abordara estas inquietudes de manera concreta o surrealista. El tiempo para la producción fue de treinta minutos y se realizó de manera individual e introspectiva. La catarsis gráfica debía ir acompañada de un título o frase descriptiva.

Para ello, se propusieron algunas posibilidades:

  1. Resignificación de nuestros espacios domésticos. ¿En qué se convirtió nuestro comedor, nuestro dormitorio? ¿Amerita que sigamos llamando a esos espacios con esos nombres? ¿Cuántas actividades se superponen en un mismo ámbito?
  2. Asociaciones oníricas y surrealistas. Acciones asociadas a espacios hasta ahora impensados que nos sumerjan en mundos compartidos.
  3. Hábitos, habitáculos, habitaciones imposibles y secuencias absurdas. ¿Cómo hacer para permitir(nos) que todo esto suceda y no vivamos enfrascados sin opción? ¿Podemos imaginar espacios que se puedan convertir en reclusorios y reunitorios a la vez?
  4. Excursiones, derivas, relatos, escenarios, coreografías y topografías. Mundos que nos conecten a través de paisajes y elementos, (agua, tierra, fuego, aire) a través de vacíos, desniveles, de pasadizos, refugios, islas, huertas, lagunas, pistas de baile, toboganes…

Cabe destacar que se pusieron a disposición un banco de imágenes en una carpeta de Google Drive habilitada para el taller. También se pusieron a disposición una lista de páginas para descargar imágenes y una playlist para amenizar la actividad. Durante ese tiempo, y para quienes seguían en vivo el taller, pero no querían realizarlo, se pasaron una serie de imágenes en loop sobre el trabajo realizado por Habitaria, para que pudieran conocer más acerca de nuestras propias actividades y producciones.

El taller fue realizado a través de la plataforma Jitsi Meet (con aforo limitado de veinte personas en la sala) y seguido en streaming por más de ciento veinte personas, alcanzando a un total de casi ciento cincuenta personas en simultáneo. El video del taller quedó subido al canal de YouTube de Ciudades Comunes, donde ha seguido recibiendo visitas (2).

Al finalizar el tiempo convenido se invitó a quienes participaron dentro de la sala habilitada a compartir su pantalla y ofrecer una breve explicación del trabajo producido, junto al título de la imagen. Gracias a estos aportes se pudo generar una reflexión colectiva como cierre del taller (ver fig. 4). Finalmente, se invitó a quienes hubieran producido algún tipo de imagen, tanto dentro como fuera de la sala, a que nos la pudieran enviar a nuestro correo, para poder compilarlas posteriormente.

Figura 4. Imagen del desarrollo del taller durante la tercera parte de reflexiones colectivas finales, con todes les participantes y les facilitadores. Fuente: elaboración propia.

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