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Exploraciones para escenarios posdomésticos

La posdomesticidad como línea de investigación

Desde Habitaria venimos reflexionando sobre el espacio doméstico contemporáneo y la necesidad de reformular las bases con las que tradicionalmente se proyecta la vivienda colectiva. Ya hace años que nos damos cuenta que el espacio doméstico representa un lugar de politización de la sociedad y que este debe ser atendido y repensado para hacer frente a los cambios de paradigmas que se venían dando masivamente en los últimos años. Entendíamos que debíamos responsabilizarnos e indagar acerca de nuevas posibilidades que pudieran ofrecer espacios diseñados a partir de lógicas más próximas a aquello que venimos militando y defendiendo también en las calles.

Así, en 2018 iniciamos una serie de talleres que fueron buscando la manera de cuestionarnos lo dado para poder revisar lo doméstico, resignificarlo y, en última instancia, repolitizarlo a partir de otras lógicas. En ese sentido, desarrollamos los talleres llamados “DeCoHab”, donde se propone replantear mecanismos de pensamiento y modos de aplicación de las disciplinas proyectuales, con el objetivo de fomentar imaginarios para la deconstrucción del hábitat. La idea es centrarse en el estudio de espacios y usos comunes a partir de los cuales podemos pensar estrategias proyectuales para la vivienda colectiva contemporánea.

En 2019 quisimos ir un poco más allá y plantear ya talleres con un anclaje más propositivo, especialmente pensado para la introducción de estas reflexiones en las materias proyectuales de la carrera de Arquitectura. Estos talleres tienen el nombre de “Posdoméstica”, donde ya introducimos y exploramos el concepto de posdomesticidad que venimos investigando y construyendo desde hace unos años. Este tipo de taller, de mayor duración que el anterior, invita a reflexionar y descomponer las formas de hábitat tradicional para proponer nuevas domesticidades del siglo XXI. Se propone la deconstrucción del habitar y la performatividad del espacio doméstico para alcanzar nuevas prefiguraciones y (re)configuraciones de los espacios que habitamos.

Cabe destacar que estos talleres mencionados se realizaron durante 2018 y 2019 en diversas Escuelas de Arquitectura de la región, tales como la UBA, la UNLP, la UNR, la UNLaM y la UdelaR

¿Cómo abordamos la posdomesticidad? Planteamos este concepto con el objetivo de resignificar el espacio doméstico pensado desde una mirada heteropatriarcal, que lo privatiza, aísla y define en términos binarios. Pensamos lo posdoméstico como válvula de escape capaz de promover nuevas posibilidades más abiertas, fluidas y colaborativas. Para ello, trabajamos a partir de tres ejes centrales: la inter y ecodependencia, el código abierto y la cultura hacker y lo común como potencia.

Si reconocemos que vivir con otres es un problema, pero vivir sin otres es imposible, visibilizar las carencias que tiene el sistema en materia de hábitat es un tema necesario y urgente, puesto que al no tener interiorizada esta idea de interdependencia hemos diseñado formas de habitar que nos han aislado. Además, somos ecodependientes porque dependemos del medio para subsistir y somos interdependientes porque dependemos de los otros. Entender estas lógicas y empezar a articular nuestras decisiones en base a estas ideas puede ser uno de los movimientos más transformadores en la actualidad. Los problemas y los desafíos que estamos viviendo en estos días no son nuevos; sin embargo, esto se está visibilizando a la vez en un periodo muy corto de tiempo y a escala global. Por tanto, como defiende Yayo Herrero (2020: 1): “la mirada del ecofeminismo nos ayuda a entender cómo funciona, se sostiene y mantiene la vida. El ecologismo nos ha hecho conscientes de la ecodependencia, de esa necesaria conexión con la naturaleza y la imposibilidad de vivir sin ella. Desde el feminismo, aprendemos la interdependencia y que el sostenimiento de la vida es una cuestión de corresponsabilidad entre comunidades, instituciones y personas”.

Por otro lado, defendemos la lógica del código abierto y la colaboración en nuestras prácticas, a través de dinámicas de codiseño, que permiten articular diferentes miradas y múltiples personas en las decisiones. Creemos que el conocimiento es una construcción colectiva y procesual. Por este motivo, trabajamos de manera colaborativa y compartimos de manera abierta nuestras investigaciones para su acceso irrestricto. Además, apostamos por la cultura hacker, puesto que, como explica Valentín Muro (2018: 1): “la ética hacker gira alrededor de tres pilares, que son el interés por la creatividad, la persecución de cuáles son nuestros intereses y aquello que nos genera curiosidad; por otro lado, está la autonomía; esto es perseguir esos intereses e investigar y generar cosas nuevas, sin tener que chocarnos contra límites artificiales; y el último, que quizá es el más importante y el que más se refleja en lo concreto, es la importancia de la comunidad”.

Finalmente, planteamos una repolitización de lo doméstico a partir del paradigma de lo común, entendiéndolo como alternativa y como potencia. Lo común permite romper con el binarismo entre público y privado o Estado y mercado (Laval; Dardot, 2015). Al mismo tiempo, como sugiere Raquel Gutiérrez Aguilar (2017: 75): “lo común deja de ser objeto o cosa bajo dominio de algunes, para entenderse como acción colectiva. De ahí que resulte pertinente indagar en la producción de lo común […] como cuestión fundamental de horizontes políticos alternativos”.

Para ello, nuestras investigaciones vienen planteando exploraciones proyectuales a partir de categorías abiertas, indefinidas, no determinadas, no binarias ni antagónicas, que habiliten a pensar nuevas formas de cohabitar que escapen a los términos binarios y jerárquicos entre espacio público y privado o entre espacio abierto y cerrado, por ejemplo. Estas categorías nos sirven de disparadores para la reflexión y la acción proyectual (ver fig. 2).

Figura 2. Categorías posdomésticas. Fuente: elaboración propia.

Cabe destacar que todas estas investigaciones y trabajos que veníamos realizando desde 2018 se vieron y potenciados y resignificados por el contexto de crisis sanitaria global que afectó al mundo en 2020 y que todavía estamos transitando a la publicación de este texto.

Por un lado, se vieron potenciados porque los temas a partir de los que basábamos nuestras investigaciones y postulados se han puesto en el eje central de la discusión, especialmente todo aquello relacionado con los cuidados en general. Y, sobre todo, porque nuestro interés siempre fue el trabajo sobre la vivienda colectiva. Como sabemos, la vivienda, junto al espacio público, ha sido el espacio más cuestionado durante este contexto, ya sea por la desigualdad y problemas de acceso a ella, las violencias ejercidas en ella o su falta de salubridad, adaptabilidad y confort debido especialmente a la fase de aislamiento social preventivo y obligatorio.

Por otro lado, se vieron resignificados porque los temas que estudiábamos anteriormente ahora tienen nuevos matices o miradas particulares, que emergen y se hacen más visibles que nunca a partir de la crisis. Al mismo tiempo, también se introducen con fuerza algunos temas incipientes, como la relación con la virtualidad y la hibridación físico-digital, el control, el encierro, la importancia de los espacios comunes y las relaciones comunitarias o los espacios exteriores en la vivienda colectiva.

Las indagaciones acerca de otros futuros posibles y el planteo de nuevas hipótesis de investigación han sido la clave central del año 2020, que han ofrecido nuevos avances a nuestros trabajos en los que hemos podido poner en práctica especulaciones provocadoras y radicales. A partir de los resultados obtenidos entendemos la riqueza de este tipo de enfoques y la importancia de seguir investigando acerca del futuro a partir de la construcción de ficciones como estrategia.

En este sentido, compartimos a continuación algunos avances realizados a través de nuevos talleres de formato virtual durante el 2020 en el contexto de pandemia del COVID-19.

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