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“El tiempo, el implacable…”

El resguardo de la capacidad proyectual del Estado en los planes urbanos como garante de la inserción articulada de los emprendimientos, la búsqueda explícita de su capacidad catalizadora de desarrollo espacial trascendiendo los objetivos primarios anti cíclicos, el abandono de la idea de vivienda subsidiada asociada a la economía de recursos para pensar nuevas ecuaciones de equilibrio, la recuperación de la densidad central en las políticas de hábitat abandonando prejuicios atávicos, la relectura crítica de viejos y nuevos paradigmas en la materia recuperando historias y atendiendo a recientes experimentaciones, la asunción de programas híbridos partiendo de reconocer nuevos núcleos de convivencia, la aplicación de tecnologías contemporáneas en la búsqueda de generación de empleo calificado, la participación de estudios jóvenes en la especificación de los proyectos ejecutivos de escala urbana, la generación de empleo en la propia profesión a partir de los créditos individuales en especial en localidades intermedias, etc. son sólo algunas de las variables que intentaron ponerse en juego con distinto grado de agregación en cada uno de los proyectos que nos tocaron en suerte.

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Fotografía: Diario LA NACION / fotógrafo: Emiliano Lasalvia.

La responsabilidad del nuestro equipo del MEcon sobre la morfología general y su tipificación en componentes de algunos proyectos urbanos destinados por su impronta y escala a ser nuevas referencias urbanas en la materia (por citar sólo algunos Barracas y Pompeya en CABA, Mendoza, Paraná, Salta, San Nicolás, Mercedes, Laferrere, etc.) sin duda han significado un desafío proyectual que requerirá de evaluaciones de apropiación en contrastación con sus hipótesis de partida una vez habitados. Iguales reflexiones caben para lo aportado como producción por los equipos solidarios de ANSES y AABE en todo el país, así como de las arquitecturas producidas en cada ejemplo concreto por diversas autorías.

En discusión quedan también desde elementos organizativos de la gestión hasta variables proyectuales. Los desfasajes surgidos en el mercado inmobiliario por la demanda creciente de tierra, sobre todo en las últimas etapas del programa en un marco al mismo tiempo no regulado, la incidencia de semejante masa de obra en construcción en el mercado de materiales caracterizado por monopolios totales o parciales en muchos de sus insumos, el nivel de antecedentes solicitado a las empresas participantes de los emprendimientos urbanísticos que determinó su circunscripción a un número reducido de actores y muchas veces de sus grandes estudios asociados, el seccionamiento de los grandes proyectos en licitaciones parciales que no alentaron la competencia sino por el contrario la cartelización de las empresas en distribución de áreas, la no implementación de obras de escala intermedia permitiendo inserciones urbanas menores, fideicomisos y participación de otros actores sindicalizados, los desarrollos de lotes con servicios en periferia a contramano de la densificación central, la utilización de tierras por su grado de disponibilidad cierta y no tanto por su carácter estratégico mas amplio, etc., son parte de lo que queda en el debe a revisar.

Siempre habrá elementos para ponderar e impugnar, incluso para apropiar según los cambiantes contextos de actuación futuros.

Pero en este momento lejos del anunciado “mantener lo bueno y cambiar lo que hay que cambiar” nos encontramos con una reformulación del programa que se basa en el crédito no subsidiado, ajustable por inflación con lo que esto ha significado en Argentina como experiencia histórica, aportando mayoritariamente al mercado inmobiliario de lo ya construido y por lo tanto sólo generador de especulación y no de empleo en obra nueva. Un negocio (otro mas) para los bancos y no para la construcción multiplicadora.

Tarea para el hogar de las empresas constructoras, productores de materiales, grandes estudios asociados, estudios pequeños y medianos, y trabajadores en general: revisar que proyecto productivo es el que los contempla y emplea, eterno dilema cultural de nuestra burguesía. Sin duda hacen falta nuevos Jauretche (5) con urgencia.

Lejos del mantener y mejorar caímos en la trampa del deshacer y empeorar, según la lógica cíclica de nuestra historia. Para colmo de males esto alienta a que en futuros reciclajes, mas tarde o mas temprano lo dirá la política, al retomar el instrumento lo hagamos intacto, sin haber podido capitalizar la experiencia pues en contraste todo pasado volverá a parecer superador. Y en ese retomar acríticamente estará la semilla del futuro ciclo de reacción. Y otra vez…

Quizás este número sea un aporte a futuro, una botella lanzada al mar. Para el que la recoja en el tiempo por venir no sólo re-construya un “como decíamos ayer” sino que sea capaz de decir “porque ayer decíamos estas cosas con estas consecuencias hoy somos capaces de sobre esas bases construir estas nuevas herramientas, siempre yendo por mas”. Es mas complicado, pero no imposible.

“El tiempo, el implacable…” en la melancólica canción de Pablo Milanés (6) ya no nos habrá dejado sólo una “huella triste”, sino muy por el contrario, una plataforma firme de experiencia para seguir pensando y haciendo, cada vez mejor. Se trata de un ejercicio de la historia ya no como nostalgia repitente, sino como antecedente garante de futuro.

Créditos Fotos:

Diario LA NACION / Fotógrafo: Emiliano Lasalvia.

Referencias bibliográficas:

Molina y Vedia, Juan –Schere, Rolando (1997) “Fermín Bereterbide. La construcción de lo imposible”. Ediciones Colihue, Buenos Aires. https://books.google.com.ar/books
AA VV. “La habitación popular bonaerense. Aprendiendo de la Historia”. (2011). Ediciones CEDODAL, Buenos Aires. http://www.cedodal.com
AAVV. (2015). “El valor social de los bienes del Estado. Gestión, planificación y territorio”. Edición de la AABE. Buenos Aires.
Jauretche, Arturo (1966) “El medio pelo en la sociedad argentina” A. Peña Lillo ediciones, Buenos Aires.

 

 

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