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Desarrollando buenas relaciones de trabajo entre organizaciones comunitarias y gobiernos locales

Reflexiones y lecciones aprendidas para contribuir a una agenda urbana más equitativa.

Se parte del supuesto que la participación de las organizaciones de la comunidad  y su vínculo con el gobierno local, favorece el desarrollo de programas que apuntan a mejorar las condiciones del hábitat. También favorece la toma de decisiones de los gobiernos haciendo sostenible los cambios en la distribución de los beneficios urbanos. Se reconoce también que la participación y el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias lleva mucho más tiempo de lo que ofrecen programas o intervenciones acotadas.

Los cuatro casos analizados muestran espacios donde se plantean dinámicas diferentes de articulación y relación entre las organizaciones de la comunidad y los gobiernos locales y con otros niveles de gobierno. Estas diferencias están marcadas por factores tales como el nivel de complejidad de la intervención urbana, el grado de flexibilidad que permite la intervención para modificar estrategias y acciones, el modelo de intervención que se privilegia, la agenda de gobierno, la forma de constitución de las organizaciones y sus liderazgos y capacidades. Esto resulta en distintos niveles de intensidad del vínculo entre gobiernos locales y organizaciones de la comunidad. Es importante la confianza que se genera entre ambos y la capacidad de atravesar momentos de mayor y menor tensión, de mejor o peor trabajo conjunto, ya que cada actor maneja lógicas, tiempos, y responsabilidades distintas.

Analizando las experiencias presentadas, vemos que para que haya vínculo entre las organizaciones barriales y el estado local, tienen que darse tres condiciones:

•    un actor que fomente el trabajo en conjunto, que convoque el encuentro, que puede ser el estado, la organización barrial, o un tercer actor.
•    La disposición de los actores a participar de un espacio de trabajo conjunto.
•    un recurso o necesidad que motive o requiera el encuentro de ambos actores.

En el caso del PROMEBA I Y II se dan las tres condiciones: convoca el municipio a la conformación de un cuerpo de delegados para acompañar la ejecución del Programa. Si bien existe una organización comunitaria y trabajo previo, el Promeba viene de la mano del gobierno local y con un recurso que los convoca. Se conforma el espacio de Mesa de Trabajo en donde participa el gobierno, los delegados y otras organizaciones.

Cuando el estado local cambia de gestión, y deja de convocar a la participación, el espacio de encuentro y trabajo articulado desaparece. Además desaparece la modalidad de organización en mesa de trabajo, el cuerpo de delegados creado en función del programa y de la necesidad de trabajar en conjunto no logra sostenerse. Cuando se pierde ese espacio de encuentro, sigue avanzando las obras del programa pero se pierde la dinámica de trabajo.

En el caso del Mejor Vivir hay una convocatoria por parte del IIED-AL (quien canaliza el financiamiento para el programa) que suma al Municipio, y ambos promueven la conformación de una comisión barrial para que acompañe y participe en la ejecución del programa. Se conforma así una comisión que también asume la ejecución del Fondo de Créditos y en el proceso se va consolidando y ajustando los programas.  Aquí también hay motivación por el trabajo conjunto y un recurso que tiene además como característica que se retroalimenta mediante la devolución al fondo de créditos.

cartel comision de tierras

Con el cambio de gestión de gobierno, si bien es invitado a continuar participando, el municipio ya no tiene disposición para el trabajo conjunto, y se diluye el vínculo. No obstante aquí la organización técnica y promotores, siguen siendo pilar de apoyo para la ejecución del programa. Aquí hay convocatoria, hay recurso, y a pesar de que no hay disposición del actor “estado local” el programa sigue desarrollándose y creciendo.

Para el caso de la re-funcionalización de la red de agua del Barrio Alem, el actor que convoca al trabajo conjunto es el IIED-AL, primero para la ejecución del Proyecto del PNUD y luego para la iniciativa Ciudades Focales. A diferencia de las experiencias anteriores aquí se convoca a una organización comunitaria preexistente. Es también un proceso más amplio que involucra a distintas organizaciones de distintos barrios a trabajar junto con el gobierno local en buscar soluciones a problemas ambientales locales. Es el único caso en donde el recurso no proviene del estado. Nuevamente se dan las tres condiciones, y se ve como el recurso define la intensidad de la relación.

El caso del Fotivba es un poco diferente; es un colectivo de organizaciones que convoca y articula con el gobierno nacional para, entre otras cosas, llevar adelante un programa o iniciativa. A su vez cada organización del colectivo implementa el programa de manera individual. Se genera un vínculo en dos niveles diferentes. Por un lado, el vínculo del colectivo de organizaciones con el gobierno nacional, y por el otro, el vínculo que cada organización del foro genera con las organizaciones comunitarias con las que implementa el programa y el gobierno local. La experiencia práctica de cada organización en la implementación del programa alimenta la discusión del foro pero en este espacio no participan directamente las organizaciones comunitarias beneficiarias del programa. En todos los planos, hay una clara voluntad de trabajar de manera conjunta, aportando a la planificación, diseño y revisión del programa.

La existencia de un vínculo entre organizaciones de la comunidad y gobiernos locales no es garantía suficiente para que los programas que lo incorporen como modalidad de trabajo respondan mejor a las necesidades de la comunidad. En teoría, relaciones más horizontales, una mayor participación en el diseño y la toma de decisiones sobre temas que afectan a la comunidad y la apuesta al trabajo conjunto como modalidad de implementación que trascienda programas, gestiones de gobierno y organizaciones, debería dar buenos resultados.  Pero es muy difícil de implementar aun cuando están dadas, en teoría, las condiciones para hacerlo.

A lo largo del paper vimos como diferentes factores asociados a las características de los programas mismos, de los gobiernos locales y de las organizaciones comunitarias van facilitando o debilitando la relación entre gobiernos locales y organizaciones comunitarias y de esa manera influyendo en el modo en que se implementan. A grandes rasgos podemos resaltar los siguientes factores: Las características del programa, principalmente el tipo y escala de intervención, la flexibilidad que permite y los tiempos.

La envergadura y complejidad de un programa puede generar mayor o menor apropiación del mismo por parte de delegados, promotores u organizaciones. Es muy diferente analizar un Promeba que apunta a un proceso de reordenamiento urbano en todo el barrio que programas como MV, FMC o la iniciativa de Ciudades Focales en el barrio Alem que desarrollan ciertas actividades específicas por más que tengan una visión de largo plazo de mejoramiento de todo el barrio.

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