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Construyendo una discusión específica sobre el derecho a la ciudad

Los microjurismos cotidianos que sostienen el acceso desigual a la ciudad

Como mencionaba anteriormente, el orden legal en la configuración de la ciudad es otro eje como articulador para pensar el derecho a la ciudad, y acá existen muchos ejemplos. No solamente los grandes ejemplos como en la discusión del código urbanístico que se está dando en la ciudad. Obviamente discutir el código urbanístico es discutir el valor de la ciudad, cómo se van a distribuir los costos y los beneficios de la ciudad. También existen los microjurismos cotidianos que hacen que el acceso sea como desigual a la ciudad. Nosotros tuvimos en varios casos, pero uno que explicita esto es el marco normativo de AySA, que decía que para vos poder conectarte al servicio tenías que estar en una vía pública. Como los barrios y sus calles no son vía pública entonces no se podía prestar el servicio. Entonces ahí es cuando el derecho a la ciudad se hace carne. Como esos microjurismos donde vemos que todo el tiempo, como esto que decía Pedro Senar en su presentación, de los requisitos que se solicitan a las empresas sociales y cooperativas, de cómo es la formalidad y cuáles son las consecuencias que tienen esos órdenes jurídicos en el disfrute cotidiano y el acceso cotidiano a la ciudad.

A mí me parece que hay un desafío para los abogados, pero no es sólo de abogados, en orden de ir identificando dónde y de qué manera el derecho a la ciudad se hace carne en esas discusiones que son mucho más pequeñas, mucho menos ambiciosas. A todos les gusta discutir sobre los grandes derechos, sobre los grandes procesos, pero muchas veces la realidad y la vida de un montón de familias se sigue en esas pequeñas normativas, en esas pequeñas cosas que lo dejan afuera o adentro de un montón de situaciones de la ciudad.

Entonces, sobre estos ejes se puede empezar una discusión más fina sobre el derecho a la ciudad, se la puede llevar a una discusión concreta sobre cómo debe interpretarse el derecho a la ciudad en esta etapa histórica y qué disputas concretas viene dando. Queda claro que el territorio de las ciudades es el reflejo de una desigualdad, de la exclusión económica y demás, entonces ahí es donde el derecho a la ciudad debe o tiene que ponerse en valor.

Hay un camino, esto que hicieron muchísimas organizaciones populares, en darle como positivización o juridificación a la idea del derecho a la ciudad. En algunas constituciones fue aceptado, incluso en Hábitat III, que es la conferencia de las Naciones Unidas, hay una referencia bastante oblicua para el derecho a la ciudad. Me parece que ahí también hay un movimiento global que intenta darle juridicidad a esto para ver si a partir de hacerlo se puede exigir el derecho, ver cómo se vuelve más claro en el término de la disputa más cotidiana.

Menciono los instrumentos: el primero que realmente se hizo eco de esto fue el estatuto de la ciudad de Brasilia en el año 2001, luego está la Carta de los Derechos y Responsabilidades de Montreal del año 2006, después de los foros sociales mundiales salió la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad que también es un instrumento valioso. En el marco de muchos procesos de reformas jurídicas muy importantes o procesos populares que se dieron que terminaron en la constitucionalización, se incorporaron en determinadas constituciones. Una referencia puede ser la Constitución de Ecuador, que fue todo un proceso político, reformó su Constitución y ahí incorporó específicamente el derecho a la ciudad en el Artículo 31. Al igual que la ciudad de Buenos Aires que también tiene este artículo, y recientemente el año pasado la ciudad de México que también empezó con todo un proceso de discusión de la Constitución e incorporó directamente el derecho a la ciudad dentro de la Constitución de la Ciudad de México.

Como ejemplos locales, me parece que el más claro y en el que tenemos que seguir trabajando y profundizando es la ley de acceso justo al hábitat de la provincia de Buenos Aires, que lo refiere en el Artículo 10. Este artículo dice que uno de los criterios rectores es el derecho a la ciudad y después da algunas puntas sobre cómo interpretar el derecho a la ciudad. Dice: comprende un lugar adecuado para vivir en condiciones que favorezcan la integración plena de la vida urbana, acceder a los equipamientos sociales y la infraestructura y servicios, desenvolverse apropiadamente en las actividades social y económica, un hábitat culturalmente rico y diversificado. También me parece que conocer la ley de acceso a justo al hábitat, es conocer como todo el proceso que hubo para que se llegue a eso. Todo el proceso que hay, la pelea que viene dada por un montón de actores para que su aplicación sea efectiva, por lo complejo que esto resulta digo que la juridificación es un punto más de la gran pelea que hay que dar por el derecho a la ciudad.

Los fenómenos urbanos actuales.

Por último, el derecho a la ciudad debe dar cuenta de los fenómenos urbanos que hoy no pareciera que están puestos en crisis en términos de derecho por lo menos. En este sentido pueden observarse diversos problemas. Desde, por ejemplo, que el proceso de gentificación y desplazamiento pareciera que son problemas del mercado y no de los derechos. También en los casos que pueden entenderse como los problemas de la ciudad inclusiva, como toda lo vinculado con la perspectiva de género a la hora de diseñar la ciudad. Todos pareciera que son problemas de diseño o de mercado, pero nunca son problemas de derecho. Termina pasando del mismo modo con los alquileres, ahora que se están discutiendo un montón de situaciones en relación con los inquilinos, pareciera que eso es un problema de cómo funcionan los mercados pero que tampoco es un problema de derechos. Ni hablar de las villas de asentamientos en la ciudad y en el resto del país donde se están discutiendo estas cosas también. El derecho a la ciudad tendría que poder problematizar todos estos fenómenos urbanos también en términos de que son problemas de derecho.

Hay algunos desafíos interesantes, donde me parece que el recorte que hace el derecho a la ciudad de alguna manera también divide, o si no se trabaja con cuidado fortalece esta división entre la perspectiva entre lo urbano y lo rural. Pareciera digamos que son dos desarrollos que están en paralelo pero que no tienen puentes que comunican a uno con lo otro y me parece que ahí también el desafío de por qué digamos o cómo se hace cargo el derecho a la ciudad de la ruralidad y de la vida en el campo, y sin dudas muchas de las formas de desarrollo que también tienen las comunidades originales respecto a dónde vivir y demás, tendrían que fluir en cómo se va pensando la ciudad y el derecho a la ciudad. Entonces para cerrar:

en el derecho a la ciudad, para no perder el contenido, tenemos que tener como dos faros. Uno tiene que ver con cuestionar el modelo de desarrollo de las ciudades y el otro en lo que hace a la gestión de la ciudad a la gestión democrática de la ciudad. Entonces si no están esos dos elementos claros a mí me parece que estamos hablando de otra cosa, pero no estamos hablando del derecho a la ciudad.

Creo que también el derecho a la ciudad tiene un desafío muy grande que es que pudiera ser o podría constituirse en un ordenador social. Pensemos en esto, el histórico ordenador social fue el trabajo, y el trabajo está en crisis. Igualmente. Quizás el habitar y el vivir en la ciudad podría ser un nuevo ordenador para pensar socialmente. De hecho, en la Constitución de 1949 el derecho a la vivienda estaba comprendido como parte de los derechos del trabajo. El derecho a la vivienda era parte de los derechos del trabajador. Hoy la realidad laboral y de los trabajadores en el mundo ha cambiado y el derecho a la ciudad podría ser un ordenador interesante para pensar la ciudadanía, la integración social, el ejercicio de derechos individuales y colectivos y demás, me parece que tienen como esa potencialidad de ser algún ordenador.

El desafío que tenemos todos acá, que tiene este seminario y todo lo que venimos discutiendo, es entender en cada discusión específica dónde estamos cuestionando el derecho a la ciudad y dónde no. Hay que bajar de esa discusión, me parece que está en esto, en la discusión de la cooperativa, en la discusión del proyecto, en la discusión de la ley.

 

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