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Construyendo una discusión específica sobre el derecho a la ciudad

El derecho a la ciudad como proceso histórico

Mi formación es de abogado, mi formación inicial por lo menos. Me invitaron a discutir el derecho a la ciudad, y creo que hay muchísimos puntos de conexión, porque uno esperaría ampliar las discusiones que se dan en el campo de la arquitectura y en el campo del derecho. Más aun considerando que el derecho a la ciudad es un emergente de luchas históricas por vivir en la ciudad.

Me parece que se pone fuerza en la definición y por ahí se olvida que el derecho a la ciudad es un proceso histórico, y eso me parece central por varias cosas. Primero, porque -sin ánimo de ponerme filosófico- si ustedes van siguiendo los últimos debates que hay sobre el tema, parece que el derecho a la ciudad en un punto es todo, entonces hablamos de la ciudad es resiliente, la ciudad es inteligente, la ciudad… Entonces banalizamos lo que es el derecho a la ciudad que termina no siendo nada, es importante ir separando la paja del trigo y entendiendo que es un concepto, o que es una noción que tiene su trayectoria histórica y que en este caso nos tocará a nosotros como sujetos de esta etapa histórica irle dando contenido, irle dando masa crítica en la perspectiva que entendemos más igualitaria o más transformadora.

¿Y por qué digo esto? Porque en general se están dando muchos debates y se cumplen acá 50 años de la obra de Lefebvre, fundadora de la noción del derecho a la ciudad, y a veces eso se deshistoriza un poco. Entonces pareciera que todas las disputas previas no eran disputas del derecho a la ciudad, sino que eran otra cosa. O sea, hasta que no nació el concepto parece que lo que hubo antes no era eso. Entonces bueno, yo traje, por ejemplo, algunas cosas de la huelga de inquilinos de 1907 que es casi 50 años antes, y si uno lee las consignas y demás, claramente hoy podría ponerla y decir “acá hay lo que era la proclama y los puntos de la proclama, la verdad acá se estaba discutiendo el derecho a la ciudad”. Quizá no le pusieron ese nombre, quizá no la conceptualizaron igual pero evidentemente la lucha por el derecho a la ciudad es mucho más antigua que su conceptualización, o por lo menos su conceptualización más moderna. Eso me parece que es importante porque entonces vamos a ver que hay cosas que no fueron definidas como el derecho a la ciudad pero que son disputas reales por transformar la ciudad y un montón de cosas que son derecho a la ciudad que en realidad no implican nada, o que son conceptos vacíos.

Incluso, sin meterme en la especialidad de los arquitectos, Lefebvre en su momento, cuando empieza a desarrollar el derecho a la ciudad lo propone como un concepto para discutir con una visión más funcionalista de la ciudad de esa época, y plantea empezar a pensar la ciudad como este conjunto de relaciones sociales o un espacio donde pasan relaciones sociales. Su propuesta es profundamente democrática, es radicalizar más la democracia, radicalizar la gestión democrática de las ciudades y en parte tenía que contestar una visión de ese momento de cómo se pensaba la ciudad. Entonces ahí es cuando empieza a pensarse esto del derecho a la ciudad de alguna manera, empieza a conceptualizarse como el derecho a la vida urbana y a una decisión democrática sobre la construcción de la ciudad, que seguramente lo van a seguir discutiendo y demás.

El derecho a la ciudad y orden legal

La idea de derecho a la ciudad también está asociada al término jurídico del derecho a la ciudad. Bueno, el derecho evidentemente es algo jurídico. No obstante, si uno examina ese trabajo de Lefebvre, el derecho a la ciudad no es un texto jurídico ni mucho menos. De hecho, tiene pocas cuestiones jurídicas, sino que presenta aspectos políticos y logros culturales que hacen al concepto de urbanización, incluso soslaya bastante el papel del orden legal en la conformación de la ciudad. Creo que ahí hay otro punto de discusión para pensar cómo el derecho a la ciudad dialoga con el orden legal de la ciudad y cómo lo tensiona, lo transforma.

De alguna manera también los que venimos un poco más de los estudios críticos del derecho entendemos, y ahí también hay otro cuestionamiento, que muchas veces pareciera que los procesos se agotan con la sanción de una ley.

Entonces todos estamos yendo a que se sancione una ley, suponiendo que ese es el punto de llegada de las peleas en lugar de ser un aspecto más que fortalece o debilita en algunos casos peleas históricas. Entonces los que venimos de esta tradición más crítica o estudio crítico del derecho entendemos que el derecho no necesariamente lo va a conducir a transformar. Que mañana en la Constitución de la Ciudad diga que la Ciudad reconoce como el primer derecho el derecho a la ciudad, quizá no transforme a la ciudad automáticamente.

Entonces también ahí para pensar esta autosuficiencia que a veces tienen los abogados. Cuando lo que hacen es escribir normas, suponiendo que a partir de eso se generan por sí solas las transformaciones. Creo que ahí hay una trampa, para muchas de las organizaciones populares, que piensan o ven en las leyes el punto de llegada de un montón de peleas urbanas que me parece que claramente eso no es así. Ahora bien, tampoco podemos desconocer el impacto que tiene el orden jurídico en la configuración de la ciudad, Entonces ahí hay como un doble juego que hay que pensarlo, reflexionarlo entre todos y que es una discusión muy importante como para que quede sólo en manos de abogados.

La idea de la gestión democrática debe superar visiones fragmentarias, parece que construir casas es de arquitectos y hacer leyes es de abogados y ahí empezamos con el despelote, y el despelote en las ciudades en las que hoy vivimos.

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