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Concurso “casa violeta parra, espacio colectivo”

REFUGIO TRANSITORIO PARA MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Resumen

En este artículo se presenta el proceso de enseñanza aprendizaje del seminario “Espacio y Género” asociado al concurso para estudiantes “CASA VIOLETA PARRA, ESPACIO COLECTIVO, refugio transitorio para mujeres víctimas de violencia de género” desarrollados por Proyecto Habitar y la red Aparecida En Red Ando.

La convocatoria abierta a estudiantes de disciplinas referentes al hábitat, se trató de una invitación a participar de un ejercicio proyectual guiado por un proceso de análisis, reflexión y programación mediante el cual les concursantes profundizaron en la relación espacio y género. Esta asociación entre seminario y concurso, entre reflexión y proyecto, merece una restitución de la propuesta y los resultados a la luz de la experiencia transitada que contiene y avanza sobre 26 propuestas recibidas en una primera vuelta y 8 propuestas finalistas que se exponen en este artículo.


Introducción

A partir del NI UNA MENOS podemos ver que como sociedad estamos logrando problematizar de manera consciente la violencia que oprime al género femenino y los cuerpos feminizados.

Vemos también que poco a poco en las instituciones académicas se comienza a incorporar esta problemática al listado de las que habitualmente están consagradas como “problemas”.

Desde Proyecto Habitar nos fuimos incorporando lentamente al debate, desarrollando desde nuestra práctica proyectual en los Consultorios de Atención Primaria de Hábitat programas arquitectónicos que atiendan a las desigualdades sociales, en particular las diferencias de género, propias del desarrollo urbano capitalista.

Hoy, con más experiencia y mayor comprensión, invitamos a les estudiantes a participar de la reflexión conjunta sobre el espacio a partir de una necesidad concreta surgida en la organización militante “Aparecida En Red Ando” que trabaja con víctimas de violencia de género y con quienes hemos compartido numerosos encuentros en la lucha contra la opresión que sufren les pobladores de los barrios populares, en particular de los barrios Un Techo para Todos y 22 de enero en la Matanza .

La invitación abierta a les estudiantes de disciplinas referentes al hábitat, consistió en la participación en un ejercicio proyectual, guiado por un proceso de análisis, reflexión y programación mediante el cual les concursantes profundizaron en la relación espacio y género. Las formas adoptadas fueron las de un seminario titulado “ESPACIO Y GÉNERO” asociado a un concurso de arquitectura “CASA VIOLETA PARRA, ESPACIO COLECTIVO, refugio transitorio para mujeres víctimas de violencia de género” a dos vueltas para equipos interdisciplinarios de estudiantes.

En este artículo se presenta la propuesta del proceso de enseñanza aprendizaje desarrollado, a la luz de la experiencia transitada, que contiene y avanza sobre los 26 proyectos recibidos en una primera vuelta y los 8 proyectos finalistas.

Entendemos valioso recuperar el aporte analítico sobre la relación entre la desigualdad de género y la materialidad que se manifiesta en el espacio. Este trabajo investigativo permitió diseñar la estructura general de la propuesta y fue expuesto a lo largo de las tres jornadas, dando cuenta de un aporte específico desde la arquitectura en la construcción de un problema urbano que involucra la violencia de género y la desigualdad social.

¿Por qué relacionar violencia de género y espacio?

Porque la violencia de género es un fenómeno que ocurre prevalentemente en los espacios de la vivienda. Está demostrado por diversas fuentes que la mayoría de los femicidios suceden dentro de una vivienda y por su pareja o ex pareja. La vivienda no es lugar seguro que se construye en el ideario social, es la consagración de lo privado, reino de la reproducción y cristalización de la división sexual del trabajo.

En segundo lugar, porque es necesario encontrarnos reflexionando sobre los procesos de transformación del espacio mediante el cual las personas se relacionan, establecen acuerdos, hacen historia. Es decir, aprender a mirar y proyectar en y a través de la arquitectura. La dominación que se ve en las relaciones de género se puede leer de manera reunida con las desigualdades de clase en el espacio, y es allí donde lxs arquitectxs podemos perpetuar o transformar dicha situación.

Y por último y no menos importante, porque a lo largo de varios años de trabajo llevando adelante los consultorios de atención primaria de hábitat, hemos identificado en el espacio cotidiano la violencia que opera sobre la sociedad en su conjunto, violencia que se agudiza en contextos de pobreza, especialmente sobre las mujeres y quienes están signades a permanecer en el ámbito privado. Este trabajo que hemos llevado adelante construyendo ámbitos de participación, de debate colectivo sobre los problemas del espacio, nos permite repensar los problemas que queremos abordar, las acciones que hacemos, los resultados alcanzados y diseñar propuestas de participación abiertas y democráticas.

Proceso de construcción de un problema espacial

Abordar la violencia de género de manera consciente mediante propuestas espaciales, significó un desafío altísimo, frente a la conmoción que producía en les estudiantes conocer las manifestaciones de la violencia de la desigualdad social. Identificar este problema resultó fundamental para poder abordarlo gradualmente y de manera propositiva. Para ello se trabajó en cada jornada un aspecto particular de la relación espacio y género con el soporte de clases teóricas que brindaron una base analítica, ejercicios para trabajar colectivamente las reflexiones individuales que cada estudiante pudiera aportar, y una ronda de inquietudes para finalizar cada jornada profundizando en el contenido propuesto.

Resultó fundamental la articulación entre los equipos de Proyecto Habitar y Aparecida En Red Ando como un solo equipo docente con preocupaciones particulares sobre la problemática e intereses comunes en trabajar con responsabilidad la cuestión.

Cada jornada se desarrolló en un espacio físico distinto, este punto posibilitó que les estudiantes conocieran las instituciones donde las mujeres víctimas de violencia de género suelen transitar el proceso de acompañamiento que brinda la red Aparecida, donde además transitan su vida cotidiana. Los distintos ámbitos de encuentro se convirtieron en “aula” en el contexto del seminario, poniendo especial atención en la particularidad de cada momento y los aspectos singulares que se exponían en cada jornada, con la intención de aprender sobre esa cuestión.

El seminario a su vez, sirvió de escenario para la construcción de vínculos de trabajo entre los estudiantes que conformaban los equipos y de diálogo e intercambio con los investigadores y especialistas convocantes. Este aspecto social que acompañó el proceso es relevante a la hora de pensar formas de trabajo en las que la producción de proyectos permita articular entre les participantes.

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