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COMÚN-TECTURAS: arquitecturas de lo común para resignificar el espacio doméstico

COMÚN-germen

Pensar el espacio urbano-habitacional a partir de lo común se constituye como alternativa a los patrones establecidos puestos en crisis (Franco López, 2016). Para ello, revisar el pasado para repensar el futuro es importante a la hora de tomar iniciativas que puedan servir de fuente de inspiración, con el objetivo de recuperar casos relevantes, que suponen un germen de lo común en la vivienda colectiva local. Todo este universo de lo común pone en relieve experiencias de construcción de patrimonio popular, permitiendo trazar una genealogía mayormente invisibilizada de la historia de las ciudades (1).

En este sentido, en 2017 se inicia un laboratorio de investigación proyectual sobre lo común en vivienda colectiva. Este espacio se construye a partir de la investigación doctoral personal en curso en la FADU-UBA, junto al proyecto de investigación “La Ciudad Común” en la FADU-UBA, el proyecto de investigación “Lo(s) común(es) como alternativa para la cohabitación” y la materia optativa “Arquitecturas de lo común” en la FAPyD-UNR. Esta articulación de espacios de investigación y docencia que dirijo confluyen en un laboratorio virtual que trabaja con sede en Buenos Aires y Rosario, analizando casos de vivienda colectiva en ambas ciudades y el resto del mundo. Hasta el momento, se estudiaron 52 casos desde 1880 hasta 2020, poniendo en relieve la construcción de lo común a través de 140 años de historia (ver tabla 1).

Tabla 1: Listado de los 52 casos estudiados desde 2017. Fuente: elaboración propia.

De todos los casos estudiados, en el presente artículo se propone hacer un recorte de seis casos de vivienda colectiva en Buenos Aires, a modo de muestras representativas a comparar: Los Perales, el conjunto Nicolás Repetto, el conjunto Rioja, Lugano I y II, Quintana 4598 y la Cooperativa La Fábrica (ver figura 1), con el objetivo de hacer una revisión de tres momentos de producción habitacional local a partir de la ley de propiedad horizontal de 1948 y reflexionar acerca de la incorporación de espacios comunes en la historia de la vivienda colectiva de la ciudad.

Figura 1: Mapa de casos estudiados en Buenos Aires. Fuente: Nicolás Blanco, Rodrigo Herrera y Juan Manual Tomasin, en el marco del laboratorio de investigación.

Esta selección responde a varios criterios. Por un lado, tiene que ver con elegir dos casos de tres épocas distintas de la ciudad de Buenos Aires: alrededor de 1950, 1970 y 2010. Por otro lado, se eligen dos casos de producción estatal, privada y cooperativa, para tener una mayor amplitud de modelos de producción de ciudad para comparar. Además, se buscan casos singulares en cuanto a su morfo-tipología y escala de intervención, para poder estudiar cómo incide lo común en tejidos urbano-habitacionales diversos, desde pequeños conjuntos hasta hiperconjuntos.

Mediante la pieza gráfica que denominamos de “configuración” (ver figura 2), podemos reconocer los volúmenes del conjunto y su relación con el entorno. Se reconocen las morfo-tipologías que caracterizan a los conjuntos estudiados, cosa que marca la relación de los espacios comunes, especialmente en la planta baja.

Figura 2: Pieza gráfica comparativa de “configuraciones”. Fuente: Nicolás Blanco, Rodrigo Herrera, Alejandro Zorio, Aldana Aimé Pannocchia, Ramiro Horst, Federica Strupeni, Leonela Spada, Clara Caballero y Anabella Ullo, en el marco del laboratorio de investigación.

Los Perales

Este barrio, actualmente denominado Barrio Manuel Dorrego, fue realizado entre 1947 y 1949 a través del Plan Eva Perón por el Banco Hipotecario Nacional y representa uno de los casos paradigmáticos de la producción de vivienda durante el primer peronismo.

Se caracteriza por ser un proyecto urbano de gran escala con una serie de tiras de vivienda colectiva de tres niveles, con grandes superficies de espacios verdes y arboledas entre ellas. Esto representa un barrio de vivienda de bajo factor de ocupación del suelo, además de un pulmón verde para la ciudad y ofrece una gran calidad espacial al entorno.

El proyecto cuenta con 1068 viviendas para unos 2850 habitantes. A pesar de ser un barrio ubicado en un área periférica en la época, entre las Avenidas Eva Perón y Lisandro de la Torre y la calle Justo Antonio Suárez, en el barrio de Mataderos, tiene una buena conectividad debido a su proximidad a la Avenida General Paz. Además, fue dotado de una serie de equipamientos educativos, culturales y deportivos, sirviendo tanto al conjunto como al barrio en general.

Nicolás Repetto

Situado entre la Avenida Rivadavia y las calles Ángel M. Giménez y Rosario, en el barrio de Caballito, este conjunto representa un hito en el proceso de la verticalización del centro de la ciudad. El proyecto, a cargo de los arquitectos Acosta, Bereterbide y Felici, se inicia en 1941. Antecede a la ley de Propiedad Horizontal de 1948 y, por este motivo, no será hasta más tarde que se llevará a cabo la construcción del mismo, inaugurándose en 1955.

Este caso es singular porque fue realizado por la cooperativa El Hogar Obrero, una de las cooperativas más importantes de la ciudad y que construyó varios edificios durante esa época, de manera vanguardista en el uso de tecnologías y en las morfologías resultantes de las propuestas urbano-habitacionales.

Además, cuenta con hibridación programática, cede espacios al uso urbano, tiene doble ingreso por calles paralelas y en el edificio se ubicó el primer autoservicio de la ciudad, que permite un reembolso anual a la cooperativa de vivienda, que comprende 263 unidades y alrededor de 1.000 habitantes.

Conjunto Rioja

Este conjunto representa un paradigma en la construcción en altura en la ciudad. Consta de siete torres de diversas alturas interconectadas con puentes y escaleras, constituyendo un caso ejemplar de este estilo en la historia de la ciudad.

En el predio que ocupa el conjunto se encontraban dependencias del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Este decidió la construcción de un complejo de torres para facilitar vivienda con créditos flexibles para sus empleados, cuyo diseño estuvo a cargo de los arquitectos Manteola, Petchersky, Sánchez Gómez, Santos, Viñoly y Solsona, inaugurándose en 1973.

El lote es una manzana completa, delimitado por las calles La Rioja, Inclán, Deán Funes y Salcedo, en el barrio de Parque Patricios. Se construyeron 445 viviendas de 1, 2, 3 y 4 ambientes, albergando unas 1.400 personas. Además, espacios para estar al aire libre, juegos para niños, depósitos y estacionamientos.

Lugano I y II

Este conjunto representa una manera de hacer ciudad propia de la época: proyectos de vivienda de gran escala, con una gran cantidad de torres elevadas separadas entre sí en barrios periféricos, con poca conectividad y una baja o nula dotación de servicios. En este sentido, este complejo tiene la particularidad de contar con mayores dotaciones de servicios que otros hiperconjuntos, con planta baja libre y comercios en planta primera.

Este barrio se construye en dos etapas entre 1968 y 1973. La primera estuvo a cargo de la Comisión Municipal de la Vivienda y la segunda se realizó a través de la creación del Fondo Nacional de Vivienda y fue financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Situado en el barrio de Villa Lugano, cuyo nombre es oficialmente Barrio Manuel Savio, cuenta con 5.824 viviendas y alrededor de 50.000 habitantes. Debido a la gran superficie libre en planta baja y la escasez de servicios, el barrio fue adaptado en el tiempo y hoy en día cuenta con estacionamientos y espacios de reunión construidos de manera espontánea.

Quintana 4598

Este conjunto representa un tipo de manera de hacer ciudad a base de pequeños conjuntos con el mecanismo del fideicomiso. Este caso, proyectado por el estudio iRarquitectura, se plantea como una microcomunidad. Por tanto, representa un caso interesante para estudiar sus relaciones espaciales para entender unas buenas proporciones para la construcción de comunidad. La idea de comunidad asociada al proyecto arquitectónico hace de este caso paradigmático para el estudio de lo común.

Situado en la esquina de las calles Quintana y Arias, en el barrio de Saavedra, se inaugura el año 2013. Cuenta con 12 viviendas, con una comunidad de alrededor de 20 habitantes, y la voluntad proyectual explícita de complementar las unidades de vivienda con espacios comunes de calidad para su uso colectivo en la vida cotidiana.

La Fábrica

Este conjunto representa uno de los casos paradigmáticos de producción de vivienda surgidos a partir de la ley 341 de producción social del hábitat, aprobada el año 2000 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Se desarrolla como cooperativa de vivienda por el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos, a partir de la autogestión de sus habitantes y la construcción mediante una cooperativa de trabajo. El proyecto, a cargo de los arquitectos Jeifetz y Barbagallo, inició en 2001 y fue finalmente inaugurado en 2017.

Además, este caso es una reconversión de una antigua fábrica, situada entre las calles Icalma y José Aarón Salmún Feijóo, en Barracas, representando también un caso de regeneración urbana. Se reutilizó la estructura y algunos materiales originales de la fábrica, construyendo 50 viviendas y distintos espacios comunes, que albergan unas 210 personas.

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