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Aproximaciones a la teoría y práctica del proyecto inclusivo.

3. El proyecto y el programa social

La forma y el contenido es una relación intrínseca esencial del mundo de la arquitectura. El espacio es necesariamente forma y adquiere sentido al desarrollarse la vida social que contiene.

La función esencial, para el constructor primitivo y para el arquitecto contemporáneo, es la misma: definir zonas del espacio general, para que contengan actividades sociales, estimulándolas. Las arquitecturas han sido siempre ideológicas, tuvieran o no conciencia de ello, quienes la hacían y quienes la usaban» Arq. Osvaldo Bidinost

En la actual instancia del proceso del Barrio Los Pinos, elaboramos una serie de estrategias proyectuales que intentan vincular el Programa social, como resultado del proceso de participación, la lectura del territorio y las propuestas del equipo, asumiendo las contradicciones que el problema plantea. La propuesta no es un punto final, sino un momento del proceso que será susceptible de ser profundizado/complejizado en la medida que el proceso social y político lo permita.

Intentaremos aquí resaltar algunas estrategias del proyecto que reflejan las ideas que abordamos.

Escalas de proximidad

Una de las cuestiones rescatadas en la lectura del barrio es la particular producción social de espacios de múltiples escalas entre la vivienda y la ciudad. Estos se corresponden con relaciones sociales de proximidad que comienzan por ser intra-familiares, en el interior de las viviendas; entre familias, conformando patios comunes; entre grupos de familias, en torno a pasillos; integrantes de un cuerpo de identidad geográfica y política, la manzana; y, finalmente, relaciones barrio-barrio a través de espacios públicos como las calles perimetrales.

Estos espacios, de funciones múltiples, donde se yuxtapone lo doméstico, lo productivo y lo público, a la vez que expresan la carencia, son producto y condicionantes de relaciones de colaboración (construir viviendas, cuidar a los chicos, construir los servicios urbanos, organizar una asamblea) y constitutivos de la identidad del barrio.

Al mismo tiempo, contienen usos de escala barrial -iglesia, radio comunitaria, casas de las delegadas, comedor-, por lo que en algunos de ellos, además de responder a escalas de proximidad mínimas, se constituyen en lo concreto y en lo significativo como espacios de referencia e identidad del barrio, aún sin las condiciones espaciales necesarias. Por ejemplo, la iglesia del barrio tiene una superficie de 25m2, la radio se encuentra en un primer piso.

Como estrategia proyectual, nos propusimos incorporar estas cuestiones, conceptualizarlas desde una mirada crítica que nos permita potenciar sus aspectos positivos, esto es, estimular la solidaridad por sobre el conflicto en los espacios de uso comunitario, favoreciendo la realización de actividades complementarias y relocalizando las incompatibles, y potenciar la identidad barrial revalorizando el patrimonio social.

Intervenimos entonces sobre la masa construida, abriendo patios de escala intermedia y uso común, donde puedan tener lugar las relaciones de proximidad primarias, al mismo tiempo que ubicamos actividades que se desarrollan actualmente, de escala y referencia barrial, ya no de modo desarticulado, sino realizando conexiones mediante la revalorización y apertura de pasillos. Esta sucesión de espacios de diferente escala y posibilidades de apropiación, aportan a la relación intra barrio- barrio – contexto, mediante programas sociales colectivos, elaborados junto a los vecinos: sala de salud, espacios de trabajo, de juego, etc.

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