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Aproximaciones a la teoría y práctica del proyecto inclusivo.

El conocimiento del lugar. Estructura del lugar. Espacio y relaciones sociales.

Nuestra estrategia, para la comprensión de los factores que estructuran el lugar de la intervención, fue analizar las contradicciones implícitas en su proceso de producción, los espacios resultantes, su vínculo con las relaciones sociales que posibilitan o restringen, y los medios técnicos de producción de esos espacios, en sus múltiples escalas, ligados a los procesos históricos contenidos en el lugar. De igual modo, tratamos de comprender las relaciones entre el fragmento urbano y la ciudad, desde una mirada que los integre, y nos permita observar las posibilidades de articulación, en un contexto de imposición en el espacio de las condiciones de desigualdad que estructuran a la ciudad capitalista.

A escala barrial, se trata de estructuras espaciales dinámicas-progresivas, de delimitación continua, en tensión entre lógicas individuales, a escala vivienda: y lógicas colectivas, a escala barrial, mediadas por relaciones de solidaridad (construcción de servicios, lucha por la tenencia) y también de disputa (apropiación de espacios comunes, definición de múltiples usos en los espacios).

La técnica utilizada es coherente con el proceso social y la carencia de recursos, desde lo accesible-precario al inicio del proceso, a lo consolidado-tradicional, se mixturan tecnologías de acuerdo con procesos individuales y soluciones heterogéneas. La hibridación funcional resulta una técnica de satisfacción de múltiples necesidades en limitados espacios, tanto a escala barrial como doméstica, dando lugar, al mismo tiempo, a relaciones sociales de colaboración y conflicto.

La relación barrio-ciudad, es de diferenciación respecto a la ciudad y proximidad en el interior del barrio, constituyéndose no solo en un factor de identidad, sino en el espacio de satisfacción de necesidades que en otros sectores están a cargo del Estado o las instituciones (construcción de servicios, salud, educación), e identificado prevalentemente además, con un sector social concreto: los trabajadores. En el caso de Los Pinos, abocados a tareas diversas que van desde sectores más formalizados como la construcción y la producción textil, a labores menos reconocidas como el cartoneo o el rebusque diario. Sin embargo, esta diferenciación respecto del fragmento con el todo, no debe ser vista como una dualidad desvinculada, o resultado de su dinámica interna, sino que la propia existencia de las villas, en localizaciones concretas y con características concretas, está también definida en relación a su vinculación funcional con el resto de la ciudad. Sus aspectos distintivos como, por ejemplo, la ubicación predominantemente al sur de la ciudad, o los espacios públicos como espacios de producción, movilización y organización o la «toma» de servicios públicos, nos hablan de un modo particular de articulación, donde el factor relacional común es la disputa y la explotación de un sector social sobre otros.

La estructura del lugar resultante encierra, entonces, múltiples contradicciones sobre las que el proyecto interviene tomando partido por aquello que el equipo de proyecto considere valioso, y que, en una síntesis que incluye el programa social, será devuelto en forma de propuesta para la discusión con los pobladores.

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