Suscribir al newsletter:

Aproximaciones a la teoría y práctica del proyecto inclusivo.

1. Lo global y lo local

Esta condición pudo observarse en diferentes aspectos de los casos analizados. Tiene en su interior el escenario que determina el sistema productivo y la economía global. (Harvey.2008) En relación al sistema productivo, como bien describe Harvey, la ciudad es un motor protagónico en la reproducción del sistema capitalista, y esta reproducción genera en su desarrollo las inequidades, desigualdades y exclusiones que se intenta revertir. Intentamos que esta situación no sea paralizante ya que opera permanentemente como una marea contraria a los procesos inclusivos, y se manifiesta de diferentes maneras, por ejemplo en el crecimiento constante de la población aun durante los procesos de reurbanización más avanzados, como el de la villa 31 de Retiro, obligando al rediseño permanente en función de la realidad cambiante (Javier Fernández Castro.2010).

Desde la perspectiva de la lucha por el Derecho a la Ciudad, podemos considerar que aquellos asentamientos ubicados en sectores con relativo mejor acceso a la ciudad (Villas de la Ciudad de Buenos Aires), entendidos como sector socio-espacial, constituyen un avance de los sectores trabajadores. Ellos quitan tierras del sistema formal, quitan tierras del mercado. En términos generales, se imponen lógicas de necesidad por encima de las especulativas, y se accede a aquellos bienes y servicios (aunque de un modo mucho más dificultoso), destinados a otras clases sociales. Las condiciones de vida de la población villera, constituyen un símbolo de sus condiciones de explotación (Emilio Pradilla, 1982): y, sus formas de organización, las posibilidades de transformación de la realidad.

Se trata de comprender a los proyectistas como personas situadas en un proceso de producción social del hábitat, que lo antecede y continuara luego de su intervención. El hábitat socialmente producido tiene el valor del capital social que se acumula en el proceso de su construcción, en la formación de lazos sociales y en el desarrollo de formas de organización que se van gestando en muchos de estos territorios.

En el contexto actual, la ocupación de tierras constituye una de las salidas posibles para gran parte de la población de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, no es más que el primer paso en una larga sucesión de dolorosos esfuerzos que la población debe realizar, con mínimas o nulas ayudas por parte del Estado, signada por la carencia de recursos y la estigmatización social. En el caso del Barrio Los Pinos, este proceso, se ve materializado, en solo 8 años, por la construcción por esfuerzo conjunto de los pobladores -en horas extras de la jornada laboral, durante fines de semana y sin ayuda estatal ni profesional- de cerca de 14.000m2 de vivienda, redes de cloaca, agua y electricidad precarias.

El volumen de lo producido requiere comprender cómo se ha construido el espacio barrial y las relaciones sociales forjadas en este proceso. Entonces podremos discriminar correctamente cuáles son las manifestaciones espaciales de los aspectos positivos de estos lugares, cómo pueden ser los espacios de reunión, la apropiación comunitaria y multifuncional del espacio público, y; cuáles son los aspectos negativos, que resultan fundamentalmente del proceso de crecimiento por agregación según las necesidades individuales, que resultan en espacios insuficientes e insalubres, tanto públicos como privados o semipúblicos, que se originan en la escasez de recursos de todo tipo. (Di Virgilio.2007).

En escala global, significa aportar a la lucha por el Derecho a la ciudad desde una mirada crítica que no considere la re urbanización como una herramienta a priori, sino que evalúe las reales posibilidades de integración urbana en contextos sociales, ambientales y urbanos insalubres, dado por localizaciones desiguales. Esta comprensión del problema en su contexto socio-histórico reafirma el carácter social de nuestra actividad y la relación entre diseño y política. Como dice Scaglia «son las únicas prácticas del hombre cuyo sentido, cuyo deber ser, cuyo consistir, es transformar el mundo, son las prácticas del proyecto». El proyecto inclusivo, es al mismo tiempo medio y fin para la contribución a la construcción de un proyecto social6 en el sentido de la superación de las contradicciones a favor de los sectores vulnerados.

Aportar una herramienta de discusión y organización que promueva el vínculo de pares, contribuir a la construcción de procesos de participación y construcción de poder, proponer relaciones espaciales transformadoras, programas sociales valiosos, y productos arquitectónicos abiertos a nuevos cambios, son en igual medida, objetivos del proyecto urbano inclusivo.

Los comentarios están cerrados.