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Aproximaciones a la teoría y práctica del proyecto inclusivo.

El aporte proyectual a la inclusión urbana de villas y asentamientos.

El ordenamiento territorial, como forma de pensar la intervención estatal en la conformación de la ciudad, es un escenario más de las disputas estructurales de intereses económicos, políticos, productivos, sociales. El debate sobre la solución habitacional para los sectores sociales que ocupan hoy villas y asentamientos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, es uno de las manifestaciones locales de esta disputa.

Autores como Harvey encuentran en la ciudad el espacio protagónico de la reproducción del capitalismo, y en las luchas protagonizadas por las organizaciones sociales urbanas, por lo tanto, el motor de la liberación. Sin entrar en este aspecto ideológico y político del debate, es necesario destacar el compromiso político y el significado que adquieren en este contexto los proyectos de re urbanización que acompañan los reclamos de las luchas de los pobladores de las villas por su radicación en estos espacios ocupados.

Los proyectos de re-urbanización de villas y asentamientos se basan en dos pilares teóricos fundamentales:

  • La valorización de la producción social del hábitat, que implica elaborar estrategias proyectuales que incluyan el mejoramiento y valoración de lo existente y,
  • El reconocimiento del derecho a la ciudad, que implica la evaluación exhaustiva de la radicación como posibilidad, socialmente valiosa y técnicamente racional, de acceso a ese derecho por la población involucrada.

Para dimensionar la magnitud del problema en términos históricos, mencionaremos que en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, la variación de la población en villas ha sido alta, oscilando entre el 1,3 y el 8% según el periodo histórico analizado. Repasando brevemente el proceso histórico de las políticas públicas en relación a las villas, el pensamiento dominante desde su origen hasta el advenimiento de la democracia, entendía que las villas eran espacios caóticos, lugares donde reinaba la anomia, focos de patología social. Es decir, el problema de las villas era visto no sólo como un problema de déficit habitacional, sino como patología social generadora de otros problemas de orden moral, social y urbano. Este supuesto legitimó dos tipos de respuesta política, la erradicación de villas a partir de la relocalización de sus pobladores en grandes complejos habitacionales ubicados en zonas periféricas y, durante la última dictadura, la expulsión forzosa de sus residentes sin un alojamiento alternativo en el cual reubicarse. (Cuenya, 1997). Esto explica la ausencia de ejemplos o referentes en el sentido que proponen los casos que presentamos en este texto. Las aproximaciones de los profesionales a estos procesos territoriales estuvieron limitadas por esta situación histórica.

Con el retorno de la democracia, comenzó a desarrollarse un proceso de reapropiación de la ciudad mediante estrategias de ocupación de casas vacías y de reocupación de las villas que aún existían. Junto con este proceso, el Estado adoptó una posición diferente frente al fenómeno de villas y su política pasó a ser también, en algunos casos, la de radicar a los habitantes en sus propios espacios, proceso vinculado al crecimiento de los reclamos de las organizaciones villeras y a su resistencia. (Jauri, 2005)

En este escenario, las organizaciones villeras fueron ajustando sus acciones a los diferentes recursos materiales y simbólicos emergentes de los procesos mencionados: desde factores de localización y acceso a bienes y servicios urbanos, hasta herramientas normativas y planes sociales. La brecha entre reconocimiento normativo y ejecución deficitaria de políticas habitacionales –vigente, en gran medida- genera una serie de nuevos repertorios estatales y organizativos en torno a la judicialización de conflictos territoriales. (Arquero, 2010).

El caso que presentamos en este artículo se inscribe en este contexto.

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