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GLOBAL

En 2007 la población urbana igualó a la población rural a nivel mundial. Esto no significa que los seres humanos estemos dejando territorio libre para agruparnos en las ciudades. Quedan pocos lugares en el mundo no explorados por el hombre y todo el planeta está sujeto a la actividad humana. Donde no habitamos, hacemos agricultura, minería o basura. Incluso podríamos considerar el cambio climático como parte del desperdicio de la actividad industrial humana, como una afectación territorial más. No es para desdeñar la actividad turística como una más de las actividades de carácter productivo/extractivo que impulsan un avance sobre la frontera “natural” en busca de territorios vírgenes para nuevas explotaciones.

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Las ciudades cada vez más populosas crecen de dos maneras:

  • Extendiéndose, muchas veces con interminables suburbios, avanzando sobre zonas agrícolas, portuarias y sobre todo “naturales”, si entendemos por esto a territorios que cumplen una función en los ciclos climáticos, de drenaje de aguas y de hábitat de fauna y flora.
  • Densificándose, creciendo en altura y compacidad, complejizando la infraestructura y el uso del sitio, pero a la vez exigiendo más de los territorios destinados a producción y extracción.

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Las adaptaciones que el ser humano generó en el territorio estuvieron mayormente ligadas a estrategias de supervivencia colectiva. En un momento donde se discute a nivel global si estas ingenierías de supervivencia que implican dominar el territorio pueden derivar en su propia destrucción, emergen teorías de retorno a los orígenes tanto como de tecnologías superadoras que permitan continuar creciendo (en población, consumo, energía) sin destruir el medio ambiente.

¿Cuál será la futura fase de desarrollo urbano de la gran ciudad?… Con respecto a esta cuestión la discrepancia es clara y definida (…). Según unos, la metrópoli no tiene salvación y debe ser disgregada; según otros, en lugar de ser destruída, la ciudad debe ser transformada con arreglo a la estructura y al espíritu de nuestro tiempo(5)… En este contexto, repensar a la ciudad como una nueva naturaleza, con sus ciclos y adaptaciones, nos coloca en el lugar de generar situaciones de mejora del ambiente urbano existente y complejización de la infraestructura. No podemos dejar librado al azar o a las leyes del mercado el devenir de la ciudad. Tampoco condenarla y olvidarnos de su existencia. La vida o la muerte de la ciudad no depende de nosotros, pero sí podemos contribuir a su cambio.

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